El maíz debía convertirse en alimento y sustento, pero parte de la cosecha se perdió. Ahora, en Piraera, Lempira, algunas familias miran hacia sus reses para conseguir el dinero que la tierra esta vez no les dio.

El golpe climático no terminaría únicamente en las parcelas afectadas, la falta de producción alcanza otro de los patrimonios de las familias rurales.

El ganado que durante años criaron y que ahora podría terminar vendido para cubrir necesidades económicas y alimentarias.

La alerta la da el alcalde de Piraera, Deydin Mendoza, quien aseguró que las condiciones climáticas adversas provocaron pérdidas entre productores, particularmente en los cultivos de maíz.

Para quienes viven de lo que producen sus parcelas, una mala cosecha significa mucho más que perder varios meses de trabajo.

Representa también reducir los alimentos disponibles en casa y eliminar parte de los ingresos con los que esperaban sostenerse.

De interés: ¿Habrá hambruna en Honduras? Esto dice la SAG ante la grave sequía

Pérdidas de maíz golpean a productores de Piraera

Mendoza explicó que los productores de maíz en Piraera, figuran entre los afectados por las condiciones que enfrentaron las siembras.

El problema comienza en el cultivo, pero no necesariamente termina allí. Cuando la parcela deja de generar, las familias necesitan encontrar otra fuente inmediata de recursos.

En este caso, las reses aparecen como una de las pocas reservas de valor disponibles en el campo.

De acuerdo con el alcalde, algunas familias buscan comercializar sus animales precisamente para hacer frente a sus necesidades económicas y alimentarias.

Así, una vaca que podía representar reproducción, leche, futuras ventas o simplemente patrimonio familiar es dinero para resolver las necesidades del presente.

View post on X

El ganado paga la mala cosecha

La preocupación radica en que vender animales para obtener liquidez puede aliviar temporalmente las necesidades de una familia.

Pero, al final, también implica desprenderse de parte de los bienes con los que sostiene su actividad productiva.

En comunidades donde la agricultura y ganadería forman parte esencial de la economía familiar, el deterioro de una actividad presiona a la otra.

Eso estaría ocurriendo en Piraera: las pérdidas agrícolas aumentaron la presión económica y algunas familias buscan alternativas mientras esperan que las condiciones climáticas recuperen la producción.

El alcalde sostuvo que existe preocupación por la situación del ganado y por la necesidad de encontrar opciones que permitan a los productores conservar sus medios de vida.

Pérdidas cosechas en Piraera

Productores esperan que las lluvias cambien el panorama

Pese a las dificultades, los agricultores mantienen sus esperanzas en las lluvias y en que las próximas condiciones mejoren la actividad agrícola.

Pero mientras el campo vuelve a producir, las necesidades dentro de los hogares no esperan.

Mendoza pidió acompañamiento del Gobierno para las comunidades afectadas y consideró necesario fortalecer el apoyo a los sectores agrícola y ganadero.

El objetivo, señaló, es evitar que más productores tengan que desprenderse de sus animales simplemente para poder sostenerse.

En Piraera, la pérdida de una cosecha comienza a mostrar así una factura que va mucho más allá del maíz que no llegó a levantarse.

Cuando la parcela deja de dar comida y dinero, el ganado puede terminar pagando las necesidades de hoy.

Lea también: Cerca del 80% de los municipios de Honduras están en alerta por sequía