Cada accidente fatal deja una pregunta que las autoridades ya no pueden esquivar: ¿por qué las carreteras siguen cobrando tantas vidas si las normas existen? La respuesta que hoy plantea la Dirección Nacional de Vialidad y Transporte (DNVT) es directa: la Ley de Tránsito necesita endurecerse porque las sanciones dejaron de cumplir su principal función, disuadir a quienes ponen en riesgo la vida de los demás.

Con ese diagnóstico, la institución trabaja en una reforma integral que busca modernizar la legislación.

Quieren incorporar tecnología para vigilar las carreteras y fortalecer los mecanismos de control frente a una de las principales causas de muerte violenta en el país.

De interés: Urgen a aplicar fotomultas y responsabilidad compartida ante tragedias viales

DNVT dice que el problema no es solo la velocidad

La legislación hondureña establece límites de velocidad según el tipo de vehículo y la carretera.

En los principales ejes viales, los vehículos pesados pueden circular hasta 60 kilómetros por hora, mientras que los automotores livianos tienen un límite de 80 kilómetros por hora.

Sin embargo, la dificultad no radica únicamente en que algunos conductores incumplan esos límites, sino en la escasa capacidad del Estado para detectar esas infracciones de forma permanente.

El director de la DNVT, comisionado Lenín Morell Andino, reconoció que la institución necesita apoyarse en nuevas herramientas tecnológicas para mejorar la supervisión del tránsito y disminuir tanto los accidentes como las muertes en carretera.

"Es importante apostar a la tecnología para ir buscando reducir los accidentes viales y asimismo la mortalidad vial", expresó.

Una multa que perdió efecto

Uno de los principales argumentos detrás de la reforma es que las sanciones económicas ya no representan un verdadero freno para los infractores.

Actualmente, una falta grave por exceso de velocidad se castiga con una multa de 600 lempiras.

Para la DNVT, ese monto resulta insuficiente frente al riesgo que implica conducir por encima de los límites permitidos.

La institución considera que una legislación moderna debe combinar sanciones efectivas con mayores capacidades de vigilancia para reducir la impunidad de quienes violan las normas de circulación.

mayores controles
Un agente de la DNVT utiliza un medidor de velocidad durante un operativo de control en carretera. La institución busca fortalecer este tipo de vigilancia mediante una reforma a la Ley de Tránsito. Foto: DNVT.

Más tecnología, menos discrecionalidad

La propuesta de reforma supera el 50 % de avance, según informó la DNVT. Entre los cambios previstos figura la creación de reglamentos específicos para fortalecer el control de velocidad.

Esto mediante equipos tecnológicos, ampliar el uso de alcoholímetros y establecer mecanismos que permitan detectar de manera más eficiente las conductas de mayor riesgo en las carreteras.

La intención es que la fiscalización dependa cada vez menos de operativos aislados y más de sistemas permanentes de monitoreo.

operativos en ejes carreteros
La DNVT apuesta por ampliar los controles de velocidad es parte de lo que incluirá la reforma que busca endurecer la Ley de Tránsito. Foto: DNVT.

El desafío será hacer cumplir la nueva ley

Modificar la legislación es apenas el primer paso, el verdadero reto será garantizar que los nuevos controles funcionen, que las sanciones se apliquen de manera uniforme y que la tecnología anunciada llegue realmente a las carreteras donde ocurre la mayor parte de los accidentes.

Porque mientras incumplir los límites de velocidad siga teniendo pocas consecuencias para muchos conductores, cualquier reforma corre el riesgo de quedarse escrita en el papel, mientras las estadísticas de accidentes continúan creciendo sobre el asfalto.

Lea también: Las motocicletas dominan las calles… y las estadísticas de muerte