La mañana del 30 de mayo de 2016 parecía una más en la ruta que conecta la frontera de Guasaule con el interior de Honduras. Cuatro guatemaltecos ingresaron al país y viajaban a bordo de un cabezal con destino a Tegucigalpa.
Lo que entonces parecía un trayecto rutinario fue un caso que una década después persiguió a varios expolicías señalados por la justicia.
Pero el recorrido se convirtió en una pesadilla y según la investigación del Ministerio Público, a los cuatro hombres los interceptaron poco después de pasar por una estación policial ubicada en Jícaro Galán, Choluteca.
Lo que ocurrió después marcaría el inicio de uno de los casos que durante años fue tras antiguos miembros de la Policía Nacional.
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Ex policías y el viaje que terminó en una tragedia
De acuerdo con las investigaciones de la Fiscalía Especial de Delitos Contra la Vida (FEDCV), los cuatro guatemaltecos se transportaban en un cabezal cuando los requirieron varios hombres que, según el expediente, se vincularon a la Policía Nacional.
La investigación sostiene que a las víctimas las obligaron a descender del vehículo y posteriormente las trasladaron en un pick-up.
A partir de ese momento comenzó el recorrido que terminó con tres personas asesinadas y una sobreviviente que fue pieza clave para esclarecer lo ocurrido.
Las pesquisas apuntaron a que los hechos se desarrollaron en el sector de Jícaro Galán, una zona estratégica para quienes ingresan al país desde la frontera con Nicaragua.
Las víctimas eran: Carlos Gustavo Guerra Boteo (también mencionado como Carlos Boteo), Erick Rolando Paz Matus (o Erick Rodolfo Paz Matus) y Haroldo Leonel Chajon Boteo (también registrado como Arnoldo Leonel Boteo).

La captura que revive el expediente
El caso volvió a tomar relevancia luego que el Ministerio Público informó sobre la detención judicial de un ex miembro de la Policía Nacional señalado por su presunta participación en el crimen.
La captura se ejecutó por agentes de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) y fiscales de la FEDCV.
Con esta acción, las autoridades continúan el proceso judicial contra los presuntos responsables de un crimen que permaneció durante años en los expedientes de investigación.
El Ministerio Público sostiene que varios ex policías aparecen vinculados al caso, una circunstancia que vuelve el caso sensible.
El caso no solo apunta al expolicía capturado recientemente, la Fiscalía procesó además a siete expolicías más.
El sobreviviente que ayudó a reconstruir la historia
Uno de los elementos más importantes para la investigación fue el testimonio de la persona que logró sobrevivir.
La información renconstruyó parte de los movimientos realizados por los presuntos responsables y establecer la secuencia de los hechos ocurridos aquella jornada de mayo de 2016.
Con el paso de los años, el expediente avanzó hasta derivar en nuevas acciones judiciales contra quienes figuran como sospechosos.

Un caso que se niega a desaparecer
Una década después, el asesinato de los tres guatemaltecos es una herida abierta dentro de los registros criminales del país.
Lo que comenzó como un viaje desde la frontera fue una investigación que sobrevivió al paso del tiempo y que señaló a antiguos miembros de la institución encargada de proteger a la población.
Diez años más tarde, el caso envía el mismo mensaje incómodo: para las víctimas, la tragedia comenzó después del retén y la búsqueda de justicia aún no termina.
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