La imagen parecía sacada de una zona de guerra y no de las afueras de la capital hondureña, entre la maleza, escondido en una zona montañosa de La Cieneguita, en la salida de Tegucigalpa hacia Olancho, operaba un campamento clandestino de la Mara Salvatrucha (MS-13) que las autoridades bautizaron como una escuela para sicarios.
El descubrimiento ocurrió en febrero de 2021, cuando fuerzas de seguridad realizaron un operativo.
En esa acción se localizó y desmanteló el lugar conocido entre los pandilleros como “La Escuelita”.
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La MS-13 y un centro para entrenar y organizar operaciones
Según las investigaciones de la época, el campamento servía para capacitar a integrantes de la estructura criminal en el manejo de armas de fuego.
La Policía dijo que usaban tácticas de vigilancia y otras actividades relacionadas con las operaciones de la pandilla.
Además señalaron que el sitio también se usó para reuniones estratégicas y planificación de acciones criminales.
La ubicación no era casual, el lugar estaba rodeado de vegetación y alejado de las zonas urbanas, el terreno ofrecía condiciones ideales para permanecer oculto y evitar la detección de las fuerzas de seguridad.

Armas, droga y equipo táctico
Durante el operativo se capturó a varios presuntos integrantes de la MS-13 considerados objetivos de alto interés para las autoridades.
Además, se decomisaron armas de fuego, municiones, chalecos antibalas, uniformes tácticos, teléfonos celulares y droga.
El hallazgo confirmó que la estructura criminal no solo mantenía presencia en barrios y colonias, sino que también desarrollaba espacios especializados para fortalecer sus capacidades operativas.
Para los investigadores, el campamento reflejó un grado de organización que iba más allá de las actividades tradicionales asociadas a las pandillas.
La evolución de las pandillas
Durante años, las maras en Honduras se vincularon principalmente a delitos como extorsión, homicidios, narcomenudeo y control territorial.
Sin embargo, el descubrimiento de “La Escuelita” mostró una faceta distinta: la existencia de instalaciones destinadas a preparar y fortalecer a nuevos miembros dentro de la estructura.
El caso llamó la atención porque evidenció la capacidad de algunas organizaciones criminales para crear espacios permanentes de entrenamiento, similares a los utilizados por grupos armados en otras regiones.

Un hallazgo que marcó 2021
El desmantelamiento de “La Escuelita” se convirtió en uno de los golpes más significativos contra la MS-13 durante 2021.
Aunque las capturas y decomisos fueron importantes, el verdadero impacto estuvo en lo que reveló el campamento.
Y fue, la existencia de una infraestructura diseñada para formar, coordinar y fortalecer a integrantes de una de las pandillas más violentas de la región.
Cinco años después, el hallazgo se recuerda como uno de los episodios que dejó al descubierto hasta dónde podían llegar las estructuras criminales para consolidar su poder en Honduras.
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