La extorsión escolar dejó de ser una amenaza externa para instalarse dentro de las aulas.
Las autoridades confirmaron que identificaron estudiantes con presuntos vínculos con organizaciones ilícitas.
Según las investigaciones, intimidan y exigen dinero a compañeros, maestros y personal administrativo en varios institutos de Tegucigalpa.
La alerta llegó a la Secretaría de Educación y de la División Anti Extorsión y Asociaciones Terroristas (DAET), que anunciaron la intervención de los centros educativos con mayor nivel de riesgo para contener el avance de estas prácticas y reforzar la seguridad.
De interés: La extorsión no se baja del bus: transportistas vuelven a buscar ayuda
Extorsión escolar obliga a intervenir institutos de Tegucigalpa
Las investigaciones de la DAET revelan que algunas de las amenazas dentro de los centros educativos no provienen de personas ajenas a las escuelas, sino de los propios estudiantes.
Son algunos alumnos quienes presuntamente utilizan la intimidación. "Identificamos centros educativos donde existen indicios de que algunos estudiantes están siendo utilizados o mantienen presuntos vínculos con estructuras criminales", dijo un agente.
Ante este panorama, las autoridades realizan un diagnóstico para identificar los institutos más vulnerables y ejecutar acciones preventivas antes de que la problemática se profundice.

Docentes advierten que la respuesta debe ir más allá de la Policía
Aunque consideran necesaria la presencia policial, representantes del magisterio sostienen que la extorsión escolar no se resolverá solo con patrullajes o vigilancia permanente.
Los educadores insisten en que el problema exige una estrategia integral que involucre a las familias, las comunidades y las autoridades educativas.
"Solo así se evitará que los niños y adolescentes sean captados por estructuras criminales", dijo un maestro.
También señalaron que el fortalecimiento de programas de prevención, orientación psicológica y acompañamiento social será determinante para reducir los factores que facilitan el reclutamiento de jóvenes por grupos delictivos.

Presencia permanente en los centros intervenidos
Las autoridades educativas aseguraron que los institutos intervenidos contarán con presencia policial permanente y operativos preventivos para proteger a estudiantes, docentes y personal administrativo.
Además, anunciaron que impulsarán acciones de acompañamiento y prevención para garantizar que las clases se desarrollen en un ambiente seguro.
La idea, según la Policía, es disminuir los riesgos para toda la comunidad educativa y por eso están atentos.
El reto, sin embargo, va más allá de recuperar el control de los centros escolares. Las investigaciones evidencian que las estructuras criminales buscan abrirse paso donde antes predominaban el aprendizaje y la convivencia.
Frenar la extorsión escolar implicará impedir que las aulas se conviertan en el próximo semillero del crimen organizado.
Lea también: Ni las escuelas se salvan: las bandas también cobran por dejar enseñar
