Cuando los agentes la ubicaron en un muelle de Omoa en mayo de 2019, las autoridades creían haber encontrado algo más que una integrante de la Pandilla 18.

Según las investigaciones de la entonces Fuerza Nacional Antimaras y Pandillas (Fnamp), aquella joven de apenas 19 años logró abrirse paso dentro de una de las estructuras criminales más violentas de Honduras hasta convertirse en una de las responsables de coordinar actividades ilícitas en amplios sectores de Choloma.

Suanny Guzmán no era una veterana con décadas en el crimen organizado y tampoco una figura conocida públicamente.

Sin embargo, los informes policiales la ubicaron en una posición de mando sobre al menos 12 colonias del sector El Kilómetro, una zona donde la Pandilla 18 mantenía una fuerte presencia.

Su historia llamó la atención porque rompía con el perfil tradicional de los líderes pandilleros.

Detrás de aquel expediente había una muchacha que pocos años antes asistía a la escuela como cualquier otra niña de Choloma.

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De estudiante a figura de confianza dentro de la Pandilla 18

Nacida el 4 de mayo de 2000, era la tercera de seis hermanos y creció en Choloma. El 30 de noviembre de 2011 se graduó de primaria en la escuela Marcelino Pineda López, ubicada en el barrio La Primavera.

Quienes la conocieron en esa etapa difícilmente imaginaron el rumbo que tomaría su vida años después.

Familiares aseguraron tras su captura que desconocían cualquier vínculo con estructuras criminales.

Pero para entonces las autoridades ya la consideraban una persona de interés dentro de la Pandilla 18.

Según las investigaciones, escaló posiciones hasta convertirse en una de las mujeres con mayor influencia en el sector donde operaba la organización.

captura
La captura de una joven señalada como líder de la Pandilla 18 en Choloma sorprendió por su edad y por el nivel de influencia que, según las autoridades, había alcanzado dentro de la estructura criminal. Foto: FNAMP.

El control sobre 12 colonias de Choloma

Los informes policiales señalaron que Suanny ejercía influencia sobre Los Almendros, Concepción, 17 de Septiembre, 11 de Abril, 19 de Septiembre, La Pagán, Infop, Cedén, Pueblo Nuevo, Bosques de Choloma, San Francisco y Care.

Todas esas comunidades forman parte del sector conocido como El Kilómetro, uno de los puntos estratégicos para las operaciones de la Pandilla 18 en Choloma.

Desde allí se coordinaron acciones relacionadas con extorsiones y otras actividades criminales que afectaron a comerciantes, transportistas y habitantes de la zona.

Ese recorrido incluía labores de vigilancia, control territorial, cobro de extorsiones, distribución de drogas y otras tareas que permitían ganar la confianza de los líderes.

El ataque contra taxistas que la puso en la mira

Las investigaciones tomaron fuerza tras un ataque ocurrido en la colonia La Jutosa, en ese hecho asesinaron a los taxistas Jonathan López Delcid, de 23 años, y Kevin Mejía, de 22. Otro conductor resultó herido y sobrevivió al atentado.

Según la investigación, la joven habría tenido participación en la coordinación de las acciones ejecutadas por miembros de la estructura criminal.

Incluso, tras el ataque, presuntamente buscó reorganizar a los responsables para planificar nuevas acciones violentas contra el sector transporte.

El objetivo, según se informó, era mantener la presión de la extorsión sobre conductores y empresarios del rubro.

colonias bajo dominio

La fuga frustrada

La captura de varios integrantes de la estructura encendió las alarmas y de acuerdo con la versión policial, la joven intentó abandonar Honduras por la frontera de Corinto con destino a Estados Unidos.

Sin embargo, los agentes le seguían los pasos y la operación terminó en el muelle del barrio La Playa, en Omoa, donde fue detenida antes de abandonar el país.

Posteriormente la enviaron a la Penitenciaría Nacional Femenina de Adaptación Social (PNFAS), en Támara, acusada por el delito de extorsión.

El nuevo rostro del liderazgo pandillero

Más allá de la captura de Suanny Guzmán, el caso reflejó una transformación silenciosa dentro de las estructuras criminales.

Durante años, los principales puestos de mando los dominaron hombres, pero la investigación mostró que algunas mujeres también alcanzaron posiciones estratégicas dentro de las pandillas.

La historia de Suanny evidenció cómo la Pandilla 18 formó nuevos liderazgos para mantener su presencia en las comunidades donde operó.

A los 19 años, hoy con 26, Suanny alcanzó un nivel de influencia que pocos imaginaron.

Su captura puso fin a ese ascenso, pero también dejó al descubierto la capacidad de las estructuras criminales para reclutar, moldear y convertir a jóvenes de barrios populares en piezas clave de su engranaje de poder.

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