La sesión parecía transcurrir como cualquier otra. Un quórum inicial de más de 80 diputados daba inicio a la jornada en el Congreso Nacional. Lo que pocos imaginaron era que, bajo la sombra de "mayoría presente", se gestaría uno de los movimientos políticos más cuestionados de los últimos tiempos en Honduras.
Sin previo aviso y sin anunciarlo en la agenda según diputados en oposición, el partido Libertad y Refundación (Libre) se agendó aprobar el Presupuesto General de la República para 2025 y adendas a contratos energéticos.

Una práctica cada vez más frecuente
Desde hace cuatro meses -cuentan los diputados en oposición- Libre ha estado utilizando una interpretación del reglamento interno del Congreso para aprobar leyes, decretos, adendas y presupuesto con solo los votos de los diputados presentes.
Todo se sustenta en el artículo 63 del reglamento, que establece que las decisiones se tomarán por la simple mayoría de los diputados presentes, salvo en los casos en los que la Constitución exija una mayoría calificada.
Esto ha permitido que, aunque el Congreso cuenta con 128 diputados, las sesiones puedan comenzar con 85 o 90 presentes, y que las votaciones se realicen con apenas la mitad más uno de ese número.
En términos prácticos, esto significa que una ley se puede aprobar con poco más de 50 votos, sin necesidad de alcanzar los 65 que representarían la mayoría absoluta.
"Son extremadamente cuidadosos y siempre mantienen un quórum de al menos 65 diputados. Nunca hay menos de esa cantidad porque eso sí sería ilegal", explica el diputado del Partido Salvador de Honduras (PSH), Carlos Umaña.
Cómo se consumó el golpe legislativo
La sesión inició con una asistencia promedio de más de 90 diputados. Aunque en un inicio la oposición intentó bloquear la discusión al ausentarse, algunos de sus miembros regresaron más tarde, asegurando que no esperaban que el presupuesto se discutiera y aprobara esa misma noche.
Pero el partido Libre tenía otra estrategia. Con el quórum garantizado en el límite legal, comenzó la aprobación de las adendas a los contratos energéticos cerca de la medianoche.
Se esperaba que se discutieran y votaran una por una, explicó Tomás Zambrano del Partido Nacional, pero el oficialismo asegura que aprovechó el control de la agenda para agilizar el proceso.
A las seis de la mañana, cuando la mayoría de los hondureños despertaban, el Presupuesto 2025 ya estaba aprobado.

"Nos madrugaron"
La indignación en la oposición no se hizo esperar. El diputado nacionalista Tomás Zambrano aseguró que la estrategia de Libre fue premeditada y diseñada para desgastar a los opositores.
"Nos hicieron permanecer en el Congreso sin saber qué se iba a votar por esas adendas. Las aprobaron en la madrugada, sin previo aviso. Esto es una lección para nosotros. No podemos volver a dejar nuestros curules", declaró Zambrano.
El principal reclamo de la oposición radica en que el presupuesto y las adendas se aprobaron sin discusión adecuada.
Muchos diputados aseguran que en las adendas unas sí podían aprobarse y otras que no, pero al someterse en bloque, no hubo posibilidad de diferenciarlas.
¿Qué sigue? La advertencia sobre la Ley de Justicia Tributaria
El uso de la "mayoría presente" encendió las alarmas sobre futuros proyectos de ley que Libre podría aprobar con esta estrategia.
Uno de los temas que más preocupa a la oposición es la Ley de Justicia Tributaria, que puede ser aprobada si se utiliza el mismo mecanismo.
"Si intentan meter la Ley de Justicia Tributaria con este mecanismo, lo pueden lograr", advirtió Umaña, resaltando que esto significaría una transformación radical en el sistema tributario del país sin la suficiente deliberación. (Además: Empresarios piden que Ley de Justicia Tributaria promueva empleos y atraiga inversión)
Un Congreso dividido y una lección para la oposición
El episodio del Presupuesto 2025 deja una enseñanza clara para la oposición: su ausencia no impide que Libre avance con sus planes.
Si bien el uso de la "mayoría presente" es legal bajo el reglamento actual, su aplicación genera dudas sobre la transparencia y la representatividad de las decisiones legislativas.
El desgaste político de estos movimientos podría afectar a ambas partes en las próximas elecciones.
Pero por ahora, Libre demuestra que, con estrategia y conocimiento del reglamento, puede avanzar con su agenda.
Esto implica que a este paso el oficialismo no tendrá la necesidad de convencer a la mayoría del Congreso.
La pregunta en el aire es: ¿será esta la nueva normalidad en la política hondureña o la oposición encontrará la manera de contrarrestar esta maniobra?
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