La seguridad laboral en Honduras presenta deficiencias que afectan la prevención de accidentes y enfermedades relacionadas con el trabajo.

Un diagnóstico elaborado con asistencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) identifica vacíos que el país todavía necesita corregir.

Entre los principales problemas figuran la fragmentación de los mecanismos de protección, las normas que requieren modernización y la cobertura limitada de servicios preventivos, especialmente entre quienes trabajan en la economía informal.

Los hallazgos forman parte del Perfil Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo 2025, divulgado por la OIT en una publicación del 20 de octubre de 2026.

De interés: ¿Semana laboral de tres días? La predicción de magnate ante avance de la IA

Trabajadores informales enfrentan mayores vacíos de seguridad laboral

Uno de los puntos más sensibles del diagnóstico es la situación de quienes trabajan fuera de la economía formal.

La OIT reconoce que los servicios de prevención y protección tienen una cobertura limitada, particularmente para esta población.

Esto representa un desafío para extender la seguridad laboral a actividades donde la prevención de accidentes y enfermedades profesionales no siempre cuenta con mecanismos institucionales suficientes.

El diagnóstico también identifica problemas de coordinación en el sistema de protección, lo que plantea la necesidad de mejorar la articulación entre las instituciones responsables.

La advertencia no significa que todos los trabajadores informales carezcan de protección, sino que existen brechas de cobertura que el país debe atender.

fallas

Honduras busca corregir las fallas de seguridad laboral antes de 2030

Frente a estas deficiencias, Honduras presentó el Plan Nacional de Salud de los Trabajadores (PLANSATH) 2026-2030, elaborado con apoyo técnico de la OIT.

El documento establece una ruta para reducir los accidentes laborales, prevenir enfermedades profesionales y ampliar la protección de los trabajadores.

Entre sus prioridades están modernizar las normas vigentes, fortalecer los sistemas de información y mejorar la coordinación de las instituciones encargadas de vigilar las condiciones laborales.

El plan también contempla objetivos, metas medibles, responsabilidades institucionales y mecanismos de financiamiento para su ejecución.

Sin embargo, su presentación no significa que los problemas identificados estén resueltos. Los resultados dependerán de la aplicación efectiva de las medidas previstas.

Una deuda de seguridad laboral que viene desde 2012

Honduras no comienza de cero, en 2012 adoptó su primer Plan Nacional de Salud Ocupacional de los Trabajadores, correspondiente al período 2012-2015.

Aquella experiencia dejó lecciones sobre la necesidad de mejorar la coordinación institucional y mantener activos los mecanismos de trabajo conjunto.

Más de una década después, el nuevo diagnóstico vuelve a colocar la articulación institucional entre los desafíos que enfrenta el país.

El plan 2026-2030 sustituye al instrumento anterior y busca establecer una estrategia de prevención con mayor alcance.

Su elaboración reunió a instituciones públicas, organizaciones empresariales y centrales obreras, mediante la Comisión Nacional de Salud de los Trabajadores de Honduras (CONASATH).

Esta comisión se reactivó y fortaleció durante 2025 para facilitar la coordinación de las políticas de salud ocupacional.

expectativas

¿Quién debe garantizar la protección de los trabajadores?

La responsabilidad de mejorar la seguridad laboral en Honduras involucra a varias instituciones, entre ellas las secretarías de Salud y Trabajo, así como al Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS).

También participan representantes empresariales, sindicatos y otras entidades vinculadas con la prevención de riesgos profesionales.

La Secretaría de Trabajo asumió el compromiso de impulsar la implementación del plan y coordinar esfuerzos para proteger la integridad física y mental de los trabajadores.

El desafío será convertir los compromisos institucionales en medidas que lleguen a los centros de trabajo y a los sectores donde actualmente existen mayores dificultades de cobertura.

Honduras ya tiene un diagnóstico de sus deficiencias y un nuevo plan para enfrentarlas.

La prueba estará en comprobar si, de aquí a 2030, los vacíos identificados comienzan a cerrarse y la protección alcanza a más trabajadores.

Lea también: Se van hondureños, llegan nicaragüenses: la paradoja laboral del café