La tarde del 11 de abril de 2016 parecía transcurrir como cualquier otra en la aldea La 36 Guaymas, en El Progreso, Yoro. Pero bastaron unos segundos, un perro alterado y dos hombres armados para convertir una calle polvorienta en un improvisado campo de tiro.
Honduras quedó marcada por uno de esos episodios que parecen sacados de una película absurda, pero que terminó con sangre real sobre el pavimento.
Todo comenzó cuando Jesús Villalobos, de 53 años, caminaba frente a la vivienda de su vecino, Rodimiro Fuentes, de 49.
Según relataron testigos, el perro de Fuentes intentó atacar a Villalobos, quien reaccionó sacando un arma y disparándole al animal para evitar ser mordido. El estruendo del disparo hizo salir furioso al dueño del perro.
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El reclamo por el perro que terminó a balazos
Rodimiro Fuentes salió armado de su vivienda y encaró a Villalobos por dispararle al perro.
Lo que inició como una discusión entre vecinos rápidamente escaló hasta convertirse en una confrontación violenta.
Los gritos dieron paso a los insultos y después a los disparos. En cuestión de segundos, ambos hombres desenfundaron sus armas y comenzaron a dispararse en plena calle.
Mientras vecinos observaron aterrados cómo la pelea se transformó en una escena propia de una guerra personal. Los dos quedaron gravemente heridos.

La muerte llegó en el camino al hospital
Familiares auxiliaron a Rodimiro Fuentes y lo trasladaron de emergencia al Hospital de Área de El Progreso. Sin embargo, murió antes de recibir atención médica.
Jesús Villalobos, aún herido, intentó conducir por sus propios medios hasta una clínica.
Pero la sangre y las lesiones le hicieron perder el control del vehículo cerca del desvío hacia La 36 Guaymas.
Un automóvil particular terminó trasladándolo al centro asistencial, donde quedó bajo custodia policial.

Un pleito absurdo convertido en tragedia
El caso quedó grabado en la memoria de muchos pobladores por la manera tan brutal en que un conflicto menor terminó cobrando vidas y destruyendo familias.
Lo que comenzó con un perro alterado acabó con disparos cruzados, vecinos corriendo para salvarse y una calle convertida en escenario de muerte.
Años después, la historia se recuerda como uno de esos episodios donde la intolerancia y las armas hicieron explotar una tragedia que jamás debió ocurrir.
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