La sed volvió a instalarse en Tegucigalpa y Comayagüela ante la caída de las represas. No llegó de golpe, sino poco a poco, filtrándose entre tuberías vacías, pilas secas y barrios donde abrir la llave dejó de ser una costumbre diaria para convertirse en un acto de incertidumbre.
Las represas que abastecen a la capital ya cayeron por debajo del 50 % de almacenamiento y las autoridades reconocen que el panorama se vuelve cada vez más complicado.
En muchas colonias de la capital el agua apenas llega cada seis días, pero en otras zonas la espera ya supera las dos semanas.
El más reciente reporte de embalses, correspondiente al 23 de mayo de 2026, refleja una caída que preocupa.
La represa Los Laureles apenas alcanza el 36.18 % de su capacidad, equivalente a 3.801 millones de metros cúbicos de agua.
La Concepción, principal fuente de abastecimiento para miles de capitalinos, reporta un 44.16 %, con 15.987 millones de metros cúbicos almacenados.
Las cifras colocan a Tegucigalpa y Comayagüela en una condición crítica en plena antesala del invierno.
De interés: ¡Crisis del agua se agudiza! Racionamientos en la capital se extienden
Represas y colonias atrapadas entre racionamientos
La Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS) confirmó que los racionamientos seguirán intensificándose en distintos sectores de la capital debido a la reducción acelerada de los embalses.
El gerente de la institución, Gustavo Boquín, explicó que la prolongada sequía provocada por el fenómeno de El Niño golpea directamente las reservas de agua y reduce la capacidad de distribución hacia las colonias más afectadas.
Aunque oficialmente muchas zonas reciben agua cada seis días, vecinos aseguran que la realidad es mucho más dura.
En barrios altos y sectores periféricos, donde la presión en las tuberías es insuficiente, las familias dicen pasar entre 15 y 20 días esperando que vuelva el servicio.
La crisis obliga a cientos de hogares a depender de barriles, cisternas privadas y agua comprada, mientras otros recorren largas distancias buscando cómo abastecerse.
Las lluvias aún no aparecen
La preocupación aumenta porque las lluvias fuertes podrían retrasarse hasta la segunda quincena de junio, según proyecciones del Centro Nacional de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos).
Ese retraso amenaza con prolongar todavía más la emergencia hídrica y mantener bajo presión a las represas que sostienen el suministro para la ciudad más poblada del país.
Frente a la crisis, la UMAPS mantiene activo un plan de contingencia mediante camiones cisterna para abastecer colonias donde el agua desapareció por completo.
Boquín aseguró que actualmente operan 12 cisternas en turnos dobles, luego de recuperar parte de la flota heredada.
Sin embargo, reconoció que mantener estas operaciones implica costos elevados por el aumento internacional del diésel y el consumo constante de combustible.

Una ciudad vulnerable ante la sequía
La combinación entre altas temperaturas, deforestación y falta de infraestructura hídrica vuelve más frágil a una ciudad que cada año enfrenta temporadas secas más agresivas.
Mientras tanto, las autoridades reiteran llamados urgentes para ahorrar agua, reparar fugas y proteger las zonas boscosas que alimentan las cuencas.
Pero para miles de familias capitalinas, la preocupación ya no gira únicamente alrededor del ahorro.
El miedo ahora es otro: que el agua deje de llegar por completo mientras la nueva represa prometida para aliviar la crisis no estaría lista sino hasta 2028.
Lea también: ¿Cada cuánto les llegará el agua a los capitalinos, según UMAPS?
