Hace unos días, una encomienda interceptada en Puerto Cortés dejó al descubierto algo más que un cargamento ilegal, dentro del paquete no había mercancías comunes ni repuestos. Había dos fusiles AR-15, dos granadas de fragmentación, cargadores y uniformes tipo militar.

El hallazgo ocupó titulares por el arsenal decomisado, pero detrás del operativo quedó una pregunta que sigue abierta: ¿para quién iba dirigido ese envío?

El caso salió a la luz el pasado 10 de julio, cuando la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC) informó sobre el decomiso realizado en un taller de buses urbanos de Puerto Cortés.

Lo que parecía una encomienda ordinaria terminó convirtiéndose en una pieza de una investigación más amplia sobre una estructura criminal que opera en la zona norte del país.

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Un hallazgo en un taller de buses urbanos en Puerto Cortés

La operación se ejecutó en un taller de buses urbanos ubicado en Puerto Cortés y la inspección permitió localizar un paquete tipo encomienda cuyo contenido obligó a desplegar un operativo especializado debido a la presencia de explosivos y armamento de alto poder.

Al abrir la encomienda, los investigadores encontraron dos fusiles AR-15, dos granadas de fragmentación, dos cargadores metálicos para las armas largas y cinco uniformes tipo fatiga con monogramas del Tercer Batallón de Infantería.

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El arsenal estaba en movimiento

El dato que distingue este caso de otros decomisos es que las armas no estaban almacenadas en una vivienda.

Las escondieron en una encomienda, aunque muchas otras las esconden en encomiendas o las entierran en una zona rural.

Según la información oficial, el arsenal viajaba dentro de una encomienda y eso significa que el cargamento formó parte de una cadena de traslado y que se encontraba en movimiento cuando lo interceptaron las autoridades.

Por ahora, el Ministerio Público no revela el origen del envío ni el destino final que tenía el paquete.

decomiso
La  operación se desarrolló en un taller de buses de la ruta San Pedro Sula–Puerto Cortés, donde localizaron un paquete tipo encomienda que contenía cinco uniformes con indumentaria militar, dos granadas de fragmentación, dos fusiles AR15 y dos cargadores sin munición. FotO: FF. AA.

La pista de una estructura criminal

La ATIC informó que el decomiso podría estar relacionado con una investigación contra una estructura criminal a la que le siguen la pista.

Esa línea investigativa es la que ahora concentra la atención de los equipos encargados del caso.

Los agentes buscan determinar cómo llegó el armamento a la encomienda, quiénes participaron en el traslado y cuál era el objetivo final.

Sin embargo, el decomiso resolvió solo una parte del rompecabezas y los investigadores ya saben qué transportaba la encomienda.

Lo que todavía intentan establecer es quién estaba al otro lado del envío, esperando un arsenal que no llegó a su destino.

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