Las autoridades las decomisan “día con día”, pero sacar armas de las calles no significa que el problema termine. Las armas ilegales siguen circulando en Honduras y parte de ellas termina en poder de estructuras criminales.
Así lo reconoció el director de Comunicaciones de la Policía Nacional, Wilber Ríos, al referirse al armamento que circula irregularmente en el país y a las formas utilizadas por grupos criminales para abastecerse.
No existe, sin embargo, una cifra que permita dimensionar cuántas armas permanecen actualmente fuera del control de las autoridades.
Ríos explicó que la cantidad es variable precisamente porque mientras unas se incautan durante operativos policiales, otras ingresan irregularmente al territorio hondureño.
“Día con día siempre estamos incautando, no en una manera tan grande, pero sí la mínima de armas que vienen procedentes de otros países”, explicó.
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Armas ilegales siguen dentro del país
Más allá de las incautaciones, Ríos reconoció un elemento que dificulta dimensionar el fenómeno: parte del armamento ya circula ilegalmente en Honduras.
“Aquí en Honduras ya circulan gran cantidad de esas armas de manera irregular”, sostuvo el funcionario policial.
La Policía no proporcionó una estimación sobre cuántas podrían encontrarse bajo esa condición ni cuánto del armamento ilegal termina finalmente en manos de estructuras criminales.
Lo que sí establece es que organizaciones dedicadas a actividades ilícitas buscan abastecerse de armas, incluso de grueso calibre, para ejecutar delitos, conseguir recursos económicos y amenazar a la población.
Entre esas estructuras, Ríos mencionó a la Pandilla 18 y la Mara Salvatrucha (MS), organizaciones alcanzadas por la nueva legislación y las reformas al Código Penal.
Los decomisos no cierran el flujo
Las armas ilegales que ya circulan dentro del territorio no constituyen la única fuente disponible para las estructuras criminales.
Según Ríos, se detectan armas que ingresan irregularmente desde países vecinos a través de fronteras terrestres y puntos ciegos.
Mencionó procedencias como Nicaragua, Guatemala y El Salvador. También señaló que desde Estados Unidos detectan armas enviadas hacia Honduras mediante encomiendas.
En este último caso, estimó que las autoridades decomisan entre tres y cinco armas al mes.
La Policía de Frontera también incauta en zonas limítrofes, mientras otros operativos permiten retirar armamento que ya se encuentra dentro del territorio nacional.
Sin embargo, las autoridades no establecieron qué proporción representan esos decomisos frente al total de armas que podría circular irregularmente.

Un problema difícil de medir
Cada arma decomisada sale de circulación, pero las autoridades muestran por qué resulta difícil determinar el tamaño real del mercado ilegal.
Hay armas que ya circulan dentro del país, otras las detectan mientras ingresan y una cantidad indeterminada permanece fuera del alcance de las autoridades.
Por eso, aunque los operativos continúan y las incautaciones se producen de manera constante, las armas ilegales forman parte de los recursos a los que buscan acceder las estructuras criminales en Honduras.
La Policía conoce algunas de las puertas utilizadas para introducirlas y consigue interceptar una parte.
Lo que todavía no puede establecerse con las cifras proporcionadas es cuántas circulan fuera de su control.
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