Durante años, el feminicidio en Honduras tuvo un escenario repetido: la casa, la pareja, el círculo familiar. Pero ese mapa está cambiando. Hoy, cada vez más mujeres aparecen asesinadas en contextos ligados a disputas territoriales.

Son estructuras criminales y ataques colectivos donde ni siquiera eran el objetivo principal.

Su muerte, advierten defensoras de derechos de mujeres, se convirtió en parte de una guerra entre hombres.

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Mujeres, de víctimas a mensajes

La representante del Centro de Derechos de Mujeres Visitación Padilla, Cristina Alvarado, sostiene que la violencia contra las mujeres entró en una nueva fase.

Ya no se limita a la violencia intrafamiliar o de pareja, sino que se utiliza como mecanismo de control en territorios disputados por grupos criminales.

Según la activista, las mujeres son convertidas en símbolos de poder dentro de conflictos donde predominan intereses masculinos relacionados con el dominio territorial.

“Las mujeres se convierten en cuerpos controlados, dominados y utilizados para mandar un mensaje al enemigo. Es una disputa de poder”, afirmó.

La lógica, explica, es similar a la de una guerra: golpear donde más duele al adversario.

violencia contra las mujeres
Marcha con motivo del Día Internacional de la Mujer en Tegucigalpa (Honduras), en una fotografía de archivo. EFE/Gustavo Amador.

El "botín" de una disputa ajena

Alvarado advierte que muchas mujeres terminan atrapadas en conflictos que no provocaron y de los cuales ni siquiera forman parte.

En varios casos de muertes múltiples registrados en el país, las víctimas femeninas aparecen junto a hombres vinculados o relacionados con estructuras criminales, rivales territoriales o grupos bajo investigación.

La activista considera que esta realidad obliga a dejar de estigmatizar a las víctimas y abandonar narrativas que intentan responsabilizarlas por el entorno donde ocurrieron los hechos.

“Las mujeres quedan en medio de la batalla entre jefes de distintos bandos”, señaló.

Para ella, el cuerpo femenino es una especie de trofeo o botín dentro de una confrontación donde quienes disputan el poder buscan enviar advertencias, castigar relaciones o sembrar miedo en comunidades enteras.

Un fenómeno que cambia el rostro del feminicidio

La preocupación surge en medio de un contexto donde Honduras registra altos niveles de violencia contra las mujeres y donde las masacres volvieron a ocupar titulares.

Para organizaciones defensoras de derechos humanos, el incremento de estos hechos demuestra que la violencia feminicida evoluciona y exige respuestas distintas a las que históricamente se utilizaron.

Alvarado consideró necesario revisar las estrategias de seguridad desde una perspectiva que incorpore la protección específica de las mujeres.

cifras alarmantes
La violencia que sufren las mujeres en varias ocasiones se culminan como feminicidios y en los últimos años han tomado proporciones alarmantes. Foto: Fundación para la Justicia.

El riesgo de mirar hacia otro lado

Cuando asesinan a una mujer en medio de una disputa territorial, el crimen suele leerse como un daño colateral.

Sin embargo, para quienes acompañan a las víctimas, esa interpretación oculta una realidad más dura: el asesinato forma parte del mensaje.

Y mientras los territorios son escenarios de guerras criminales, las mujeres seguirán ocupando el lugar más vulnerable de esa batalla.

Las convierten en un blanco que sirve para demostrar poder, sembrar miedo y ajustar cuentas entre hombres que disputan el control de comunidades enteras.

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