Lenny Eduardo Zúñiga Valderramos, conocido como el femicida de San Pedro Sula, arrastró desde la niñez un historial de violencia materna que lo marcó para siempre.
El rechazo y el maltrato recibidos de su madre se transformaron en un resentimiento patológico hacia las mujeres.
Según el perfil psicológico que reveló la Policía hondureña, era un hombre sádico que encontró placer en ver sufrir a sus víctimas.
Entre 2014 y 2018 cometió una serie de femicidios que reflejaron ese odio visceral: asesinó a tres mujeres, todas asfixiadas, con quienes mantuvo algún tipo de relación sentimental.
Femicida: siete días guardó a su víctima en un barril
El primer asesinato que se le atribuye fue el de su compañera de hogar, Chelsea Dayan Velásquez Orellana, con quien convivió apenas dos meses en la colonia Sandoval Sorto.
El 1 de junio de 2017 una discusión detonó la tragedia: Chelsea fue a la casa de su madre a prestar unos zapatos, y al volver, Lenny inició un pleito que escaló hasta la violencia.
Un día después, él la reportó como desaparecida. Sin embargo, la verdad era más cruel.
A Chelsea la estranguló y mantuvo durante siete días dentro de un barril en la misma casa que compartían. La escena estremeció incluso a los investigadores más experimentados.
Daysi Lili: la víctima en La Lima
El 10 de noviembre de 2018, la furia de Zúñiga alcanzó a Daysi Lili Leiva Sánchez en La Lima, Cortés.
Testigos lo vieron un día antes del crimen sacándola a empujones del local donde trabajaba. La llevó hasta el apartamento que la mujer alquiló, donde la hallaron sin vida.
Los dictámenes forenses confirmaron el mismo patrón de muerte: asfixia. El femicida, que repetía su ciclo, proyectó en cada mujer el rostro de su madre, según concluyeron los especialistas.
Sandra Yaneth: un hotel convertido en escena del crimen
El 14 de noviembre de ese mismo año, apenas cuatro días después del asesinato de Daysi, Zúñiga volvió a atacar.
En una habitación de un hotel, en pleno centro de San Pedro Sula, encontraron el cuerpo sin vida de Sandra Yaneth Peraza Aldana, estrangulada de la misma manera.
La seguidilla de crímenes confirmó la conducta de un femicida serial. Tres mujeres que compartieron alguna relación con él se convirtieron en víctimas de un ciclo macabro.
La justicia alcanza al femicida
En las audiencias, los fiscales de la Fiscalía Especial de Delitos Contra la Vida (FEDCV) detallaron con pruebas periciales y científicas cómo Lenny Zúñiga asesinó a Chelsea, Daysi y Sandra. El caso contra él se volvió irrefutable.
El tribunal lo condenó a 55 años de prisión por los tres femicidios, además de inhabilitación absoluta.
El fallo representó justicia para las familias, aunque ninguna sentencia borra el dolor ni las huellas que dejó su sadismo en la memoria colectiva.
El caso de Lenny Zúñiga no solo retrata la brutalidad de un asesino, sino también la realidad de los femicidios en Honduras: un país donde las mujeres son víctimas de la violencia más extrema.
Las historias de Chelsea, Daysi y Sandra recuerdan cómo la violencia doméstica, el odio y la impunidad se convierten en tragedias irreparables.
