Más de un año después de la captura en altamar, el expediente finalmente se traduce en condena. Cinco colombianos recibieron penas superiores a 11 años de prisión por tráfico de drogas agravado.
Los extranjeros fueron sorprendidos con un cargamento que rozaba las cuatro toneladas de cocaína.
No es una detención reciente, es una sentencia que pone punto final a una operación que ya había expuesto el tamaño del negocio del narco.
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Colombianos: cinco nombres y casi cuatro toneladas
Los condenados son Álvaro Castro Escalante, Laider Castro Morales, Luis Antonio Polo Silva, Gorji Otero Pomares y Jorge Alfredo Colemer Haylock, este último también con nacionalidad hondureña.
Fueron requeridos el 29 de septiembre de 2024, luego de que una lancha fuera interceptada en los bancos de pesca conocidos como Rosalinda, en el Caribe hondureño.
A bordo: eran 3,993 kilos de cocaína, distribuidos en 160 fardos, una cantidad que refleja cómo transita la droga por el Atlántico.

El mar como corredor del narco
La operación no ocurrió en tierra, ocurrió en una zona donde el control es más complejo y las rutas más flexibles.
Información de la ATIC permitió a la Fuerza Naval ubicar la embarcación. La lancha fue trasladada a la estación naval de Puerto Castilla, en Trujillo, donde se realizó el conteo del cargamento.
Casi cuatro toneladas no son un envío menor, son logística, financiamiento y coordinación internacional.

Un golpe grande, una ruta intacta
La droga fue incinerada el 11 de octubre de 2024, en una de las incautaciones más significativas del año.
En total, ese 2024 cerró con más de 14,748 kilos de cocaína decomisados por las autoridades.
Pero cada cifra deja una pregunta flotando: ¿cuánto logra pasar sin ser detectado?. La condena ya está dictad y el caso, cerrado en tribunales.
Cinco colombianos pasarán más de una década en prisión, pero en el Caribe hondureño, donde las rutas se mueven sin ruido, el tráfico no se detiene.
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