El 11 de abril de 2025, agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) arrestaron a Kelvin Emanuel Granados-Sorto, un hondureño de 30 años.
Granados fue liberado anticipadamente por el sistema penitenciario del estado de Maryland.
El motivo no era menor: a Granados lo condenaron por un delito sexual de tercer grado.
Su paso por Estados Unidos no solo fue irregular, sino que lo marcó una condena que terminó en la cárcel y, ahora, en una inminente deportación.
ICE lo deja claro: “Este arresto envía un mensaje contundente”, afirmó Nikita Baker, directora interina de la Oficina de Campo de Operaciones de Detención y Deportación del ICE en Baltimore.
Una historia opaca y un ingreso desconocido
La vida de Granados en Estados Unidos estuvo, desde el inicio, fuera de los márgenes legales.
Las autoridades no tienen registro de la fecha ni el lugar exacto de su ingreso al país. Lo que sí saben es que lo hizo sin inspección, sin admisión formal y sin pasar por los controles migratorios.
Durante ese tiempo, cometió un delito sexual que lo llevó ante el Tribunal de Circuito del Condado de Prince George, en Maryland.
Allí fue condenado el 12 de mayo de 2023 a diez años de prisión por su crimen. Apenas dos meses después, el 12 de julio, ICE presentó una orden de detención migratoria contra él.
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Una orden firme de deportación
El proceso judicial siguió su curso y el 24 de octubre de 2023 un juez de inmigración del Departamento de Justicia firmó su orden de deportación.
Con ello, el hondureño quedó oficialmente fuera del amparo legal de cualquier forma de residencia o protección migratoria en Estados Unidos.
Desde entonces, permanece bajo custodia de ICE. Las autoridades no revelaron detalles sobre cuándo será deportado, pero su destino está claro: Honduras.
Granados-Sorto es ahora uno más en la lista de hondureños que enfrentan la justicia estadounidense no solo por su estatus migratorio, sino por delitos graves.
Su historia no es de redención ni de lucha migrante, sino de fracturas y decisiones que lo condujeron de la cárcel al vuelo de regreso.
