La justicia hondureña le seguía los pasos desde hacía meses. Su nombre apareció en expedientes, informes policiales y listas de prófugos por ser el líder de una estructura llamada "El Mango".
Yimi Samario Sevilla León, de 30 años, salió del país con sigilo en diciembre de 2023, tras el estallido de una investigación.
Pero su fuga terminó. El 11 de agosto de 2025, ICE lo subió a un vuelo de deportación en Luisiana y lo entregó en el aeropuerto internacional Ramón Villeda Morales, en San Pedro Sula. De inmediato, inició un proceso judicial.
“El Mango”: crimen con protección
Según el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, Sevilla y al menos 24 miembros de su grupo están implicados en una conspiración criminal que operó bajo el amparo de policías corruptos en Honduras.
“Perpetraron secuestros, robos a mano armada y asesinatos para generar ingresos para la pandilla. A quienes se oponían, los mataron brutalmente para enviar un mensaje”, afirmó Gabriel Martínez, director interino de la oficina de ICE en Houston.
Las autoridades consideran a “El Mango” como una célula que combinó violencia despiadada con protección institucional. Una fórmula letal para quienes vivían en los barrios donde operan.
Cruzó la frontera y quedó libre por un tiempo
La historia de su captura comienza con su ingreso ilegal a Estados Unidos el 21 de diciembre de 2023 por la zona de Eagle Pass, Texas.
Lo detuvo la Patrulla Fronteriza, pero fue liberado el mismo día bajo su propia responsabilidad, conforme a las prioridades migratorias de ese momento.
Sin embargo, todo cambió el 24 de febrero de 2025, cuando el agregado adjunto del ICE en Tegucigalpa informó que Sevilla era un fugitivo buscado por la justicia hondureña. Para entonces, ya se había instalado en Houston.
El 19 de marzo, un operativo interinstitucional logró ubicarlo y capturarlo en el este de esa ciudad.
Su deportación la ordenó el 28 de mayo un juez de inmigración del Departamento de Justicia de Estados Unidos.
Llegó a Honduras; sistema judicial debe responder
Yimi Sevilla León ya está en Honduras. Su captura, deportación y entrega muestran que, aunque los criminales cruzan fronteras, la justicia, cuando hay voluntad y cooperación internacional, también puede hacerlo.
Enfrenta cargos por delitos que desangraron comunidades enteras. Ahora le toca al sistema judicial hondureño responder.
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El poder de la coordinación internacional
La expulsión de Sevilla fue parte del programa SAFE (Alianza de Seguridad para el Control de Fugitivos), un mecanismo que permite el intercambio de información entre países para identificar y repatriar a individuos con órdenes de captura.
La operación fue coordinada por ICE, ERO Honduras y el Grupo de Trabajo de la Alianza de Seguridad, que logró no solo identificarlo en territorio estadounidense, sino ejecutar la captura y su posterior deportación.
