Las intensas lluvias que azotan el Caribe de Honduras han provocado el desbordamiento de ríos y quebradas, dejando a su paso cuatro fallecidos y severos daños en varias comunidades.
Una de las víctimas más recientes es Byron Ferrera, un joven que perdió la vida tras lanzarse desde un puente a las aguas desbordadas de una quebrada en la comunidad de Elixir, municipio de Sabá, departamento de Colón. Su cuerpo fue recuperado horas después, aunque las razones de su trágica decisión aún se desconocen.
Este hecho se suma a las muertes de un niño de un año y medio que se ahogó en una laguna en Tocoa el pasado viernes y de una mujer que perdió la vida al desplomarse una pared de su casa en la comunidad de Golondrinas, también en Sabá, el sábado.
La emergencia ha llevado a las autoridades a declarar en alerta varias zonas de los municipios de Tocoa y Trujillo, donde las crecidas del río Aguán mantienen en vilo a las comunidades cercanas.
En la aldea Prieta, el nivel del río está al borde de superar su capacidad, lo que podría forzar la evacuación de unas 2,500 personas.
Una residente de la aldea Prieta expresó su pesar por las constantes inundaciones: "Vivir aquí es hermoso, pero ya no es seguro. Muchos hemos perdido todo. Tal vez sea tiempo de considerar una reubicación".
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Además, en la comunidad de Fifi, municipio de Santa Rosa de Aguán, pobladores reportan la destrucción de cuatro viviendas y la pérdida de 35 cabezas de ganado, solicitando apoyo urgente del gobierno.
En Tocoa, alrededor de 30 familias han sido evacuadas y se encuentran albergadas debido al estancamiento de agua que inundó sus viviendas. Construcciones cercanas han bloqueado el flujo de los desagües, agravando la situación.
El Cuerpo de Bomberos, junto con otras entidades, continúa apoyando las labores de rescate y evacuación en las zonas afectadas.
