Hubo un tiempo en que recibir una llamada de secuestradores no era lo peor que podía ocurrirle a una familia. Lo verdaderamente aterrador llegó después: una bolsa, una caja o un paquete con una prueba de que las amenazas iban en serio. Así nació el nombre de "Los Mocha Dedos".
Esta fue una de las bandas de secuestradores más temidas que operó en el norte de Honduras. Su marca criminal era brutal: mutilar los dedos de sus víctimas y enviarlos a sus familiares para presionarlos a pagar rescates millonarios.
Durante años, ese método convirtió a la organización en sinónimo de terror. El mensaje era claro: si el dinero no aparecía, la violencia aumentaría.
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Los Mocha Dedos, secuestros y una condena
Dos décadas después de que las autoridades comenzaran a vincular a la estructura con secuestros en la zona noroccidental del país, a siete de sus integrantes los condenaron a 30 años de prisión por el secuestro agravado del empresario Hulman Alexis Sáenz Urquía.
El caso ocurrió el 24 de abril de 2022 en Cofradía, San Pedro Sula. Según la investigación, los captores exigían 30 millones de lempiras para liberar a la víctima.
La pronta investigación permitió la captura de Juan José Valle Tábora, alias "Emérito Soriano Zaldívar", señalado por las autoridades como cabecilla de la banda "Los Mocha Dedos".
Según el expediente del caso, su detención resultó clave para localizar al empresario secuestrado, ya que condujo a los agentes hasta la aldea Posas de Agua, en el municipio de La Arada, Santa Bárbara.
En una vivienda del sector, los investigadores encontraron a Hulman Alexis Sáenz Urquía en cautiverio, sujeto con una cadena mientras sus captores exigían el pago del rescate.
El rescate se realizó sin que los familiares entregaran dinero a los secuestradores.

Una estructura con más de 20 años
Las investigaciones policiales sostienen que la banda operó desde 2002 en varios sectores del occidente y norte de Honduras.
Su permanencia durante tanto tiempo no solo llamó la atención por la cantidad de secuestros atribuidos a sus miembros, sino por el método que utilizaron para doblegar la resistencia de las familias.
La mutilación de dedos se convirtió en una herramienta de presión psicológica. Más que una simple exigencia económica, era una forma de demostrar que tenían control absoluto sobre la vida de sus víctimas.
Ese patrón terminó siendo tan conocido que acabó bautizando a toda la organización criminal.
Los condenados
El Tribunal de Sentencia con Competencia Nacional en Materia de Criminalidad Organizada y Corrupción declaró culpables a:
- Emérito Soriano Saldívar, también conocido como Juan José Valle Tábora.
- Juan Carlos Canales García.
- Daniel García.
- Darwin Elías Oliva García.
- Samuel Madrid Castellanos.
- Sayra Dinora Tinoco Méndez.
- Tania Yamileth Oliva García.
Además del secuestro agravado, los sentenciaron por asociación para delinquir, lesiones, portación ilegal de armas y usurpación de identidad.

Un nombre que quedó en la memoria
La condena cierra uno de los expedientes más recientes contra la estructura, pero el nombre de "Los Mocha Dedos" permanece.
Es una banda que recuerda una época en la que los secuestros en Honduras no solo buscaron dinero, querían sembrar miedo.
Y pocas organizaciones lograron hacerlo de una forma tan cruel como aquella que convirtió la mutilación de sus víctimas en su firma criminal.
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