La lancha todavía navegaba por el Caribe cuando su movimiento encendió las alertas fuera de Honduras.
Lo que después terminó en una persecución frente a Gracias a Dios no comenzó cuando apareció una patrulla naval: empezó antes, con información que cruzó fronteras.
La Armada de Colombia detectó la embarcación y compartió información con autoridades hondureñas, según explicó Jorge Galindo, portavoz de la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC).
Ese intercambio permitió poner en marcha un seguimiento que terminó trasladándose a aguas hondureñas.
La embarcación, según la ATIC, procedía de las costas de Suramérica y así comenzó a cerrarse el cerco.
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Una alerta puso la lancha bajo la mira
La operación muestra lo que ocurrió antes de que los ocupantes de la embarcación vieran acercarse a las unidades hondureñas.
La ATIC sostuvo que existió un intercambio de información con agencias internacionales, particularmente con autoridades colombianas, que advirtieron sobre el desplazamiento de la embarcación.
Con esa información en Honduras, la operación involucró a la ATIC, Fuerza Naval, Fuerza Aérea y Fiscalía Especial Contra el Crimen Organizado (FESCCO).
El seguimiento tenía un punto hacia dónde mirar: el Caribe y posteriormente, radares detectaron un tránsito atípico en el área de los bancos de pesca Rosalinda, según información divulgada sobre la operación.
La señal provocó el despliegue de unidades navales para alcanzar la embarcación y ya no se trató solamente de saber que una lancha avanzó desde Suramérica. Había que interceptarla.
Cuando los alcanzaron, comenzó la carrera
La presencia de las autoridades cambió el movimiento sobre el agua, los ocupantes comenzaron a realizar maniobras evasivas y, en medio de la persecución, lanzaron bultos al mar.
Deshacerse de aquella carga tenía una explicación: el peso dificultaba que la embarcación acelerara para escapar, de acuerdo con la información proporcionada sobre la persecución.
La droga pasó entonces de ser la carga que transportaron a convertirse en peso del que necesitaban desprenderse para intentar ganar velocidad.
Pero la maniobra no terminó con la persecución, la lancha tomó dirección hacia el sector de Tabacunta, en Gracias a Dios, mientras las unidades navales continuaban tras ella.
Otra unidad apareció en la ruta de escape
Mientras una parte del despliegue perseguía la embarcación, una segunda unidad adscrita a la Base Naval de Caratasca entró en escena.
Esta vez no iba detrás, se colocó en la ruta hacia la que avanzaba la lancha y cerró el paso, según el reporte divulgado sobre la operación.
La persecución que comenzó con información compartida desde Colombia terminó convertida en un cerco sobre el Caribe hondureño.
Los militares lograron interceptar la embarcación y recuperar los bultos que arrojaron al agua.
Al finalizar las diligencias, las autoridades contabilizaron 36 fardos con 899 kilogramos de presunta cocaína.

De 11 requeridos a cinco detenidos
El resultado final también permitió aclarar una diferencia respecto a la información divulgada durante las primeras horas del operativo.
El reporte preliminar del 7 de septiembre de 2026, señaló 11 personas requeridas, cinco colombianos y seis hondureños, además del aseguramiento de la camaronera Miss Celeste y una lancha rápida.
Sin embargo, al avanzar las diligencias, la ATIC informó que cinco hombres quedaron formalmente detenidos en relación con los 899 kilogramos de presunta cocaína: cuatro colombianos y un hondureño.
Contra ellos se anunció un requerimiento fiscal por el delito de tráfico de drogas agravado.
La sustancia recuperada fue sometida inicialmente a una prueba presuntiva que resultó positiva para cocaína.
La confirmación corresponde a los análisis de los laboratorios de Química y Toxicología de Medicina Forense.
La operación comenzó mucho antes del decomiso
Los 899 kilos permiten dimensionar el cargamento, pero no explican por sí solos cómo terminó en manos de las autoridades.
Detrás hubo una secuencia: detección fuera de Honduras, intercambio de información, vigilancia, identificación de un tránsito atípico, despliegue naval, persecución y finalmente un cierre desde Caratasca.
Cuando los tripulantes lanzaron los fardos al mar, la operación que intentó evadir ya llevaba varios pasos detrás de ellos.
La droga apareció flotando después, pero la cacería comenzó mucho antes.
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