La llamada parecía una emergencia más, pero terminaría poniendo a cinco policías hondureños frente a hombres que se identificaron como Los Zetas.

Los agentes salieron de Copán Ruinas y tomaron una calle de tierra hacia monte Los Negros, una comunidad pegada a la frontera entre Honduras y Guatemala.

Era la tarde del 19 de marzo de 2011 y después de recorrer unos diez kilómetros, cerca del paso hacia el punto ciego de San José Las Lágrimas, encontraron un vehículo con placas guatemaltecas.

Los policías bajaron y comenzaron la inspección, entonces aparecieron más vehículos. Según contarían posteriormente los agentes, varios hombres los rodearon, los obligaron a dejar libres a los ocupantes del automóvil y lanzaron una advertencia:

“Somos Zetas y el que intente hacer algo aquí se muere”.

Los cinco regresaron vivos a Copán Ruinas, pero aquella historia comenzó mucho antes y del otro lado de la frontera.

De interés: Hondureño con alerta roja cae en redada de ICE en club ligado a Los Zetas

El clan que se atravesó en la expansión de Los Zetas

Antes de que Los Zetas comenzaran a generar alertas en Honduras, su expansión por Guatemala encontró obstáculos. Uno de ellos era Los Leones, el clan dirigido por Juan José “Juancho” León Ardón.

Los Leones pasaron del robo de vehículos y ganado al narcotráfico y a los llamados “tumbes”: el robo de cargamentos de cocaína pertenecientes a otros traficantes.

El clan se movía en zonas fronterizas de Guatemala con Honduras y El Salvador, dentro de territorios estratégicos para el tránsito de droga hacia México.

Allí terminaron chocando dos intereses: Los Zetas buscaban ganar espacio sobre corredores guatemaltecos conectados con cargamentos procedentes de Honduras, mientras Los Leones tenían negocios y territorio que defender.

Juancho León quedó atravesado en esa expansión y el choque tuvo su episodio decisivo el 25 de marzo de 2008, en Zacapa, Guatemala.

Un enfrentamiento entre hombres vinculados con Los Zetas y la estructura de Juancho León dejó 11 muertos, incluido el jefe de Los Leones.

Su muerte golpeó al clan y modificó el tablero criminal de aquella zona, Los Zetas habían eliminado a uno de los hombres que se interponían en su avance.

Pero el verdadero premio no era Juancho, era la ruta. Los Leones comenzaron a hacerse fuertes, demasiado fuertes para pasar inadvertidos.

presencia de estructuras en 2008 al 2013

Honduras estaba al principio del corredor

La geografía explica por qué Honduras aparecía detrás de aquella disputa. Los cargamentos de cocaína procedentes de Sudamérica utilizaban Centroamérica como puente para avanzar hacia México y Estados Unidos.

Honduras era una de esas piezas, investigaciones sobre la expansión de Los Zetas identificaron corredores que partían del norte hondureño, atravesaban Guatemala y continuaban hacia México.

Controlar esos caminos significó controlar una parte del flujo de cocaína hacia el norte, por eso la pelea con Los Leones era apenas una pieza de algo mayor.

Los Zetas no necesitaban quedarse en Zacapa, necesitaban dominar el camino. Tres años después de la muerte de Juancho León, el nombre de la organización mexicana apareció directamente en el relato de cinco policías hondureños.

Image

“Somos Zetas”: la tarde que alarmó a Copán

Los policías que llegaron a monte Los Negros aquel 19 de marzo de 2011 comprendieron rápidamente que estaban en desventaja.

Según su relato, los hombres que aparecieron en varios vehículos los superaban en número y capacidad.

Los desconocidos consiguieron que liberaran a los ocupantes del automóvil guatemalteco que estaban inspeccionando.

Después vinieron las amenazas; “No jugamos, contra nosotros no hay autoridad que valga. Quien se meta en nuestro camino lo eliminamos”, recordó posteriormente uno de los policías.

Los hombres se identificaron como Los Zetas y luego se marcharon. Uno de los agentes admitiría que regresaron nerviosos hacia Copán Ruinas, agradecidos por haber salido vivos y preocupados por la limitada capacidad que tenían para enfrentar a un grupo de aquellas características.

Al llegar informaron inmediatamente a sus superiores, pero había un problema enorme. Nadie podía asegurar que realmente fueran Zetas.

La Policía no pudo comprobar que fueran Los Zetas

El entonces jefe de la Regional de Policía número 4 en Copán, Juan Carlos Bonilla, hoy condenado por narcotráfico en Estados Unidos, confirmó que los cinco policías habían relatado el encuentro.

También reconoció que, según los agentes, los hombres armados se presentaron como integrantes de Los Zetas.

Pero la institución puso un asterisco sobre aquella historia. “No tenemos claro si realmente eran Zetas u otra banda”, explicó Bonilla.

Para la Policía, el incidente no permitía comprobar oficialmente la presencia de la organización mexicana en Honduras.

Eso no significó que las autoridades ignoraran la amenaza. La Policía anunció el reforzamiento de puntos críticos de la frontera con Guatemala y operaciones conjuntas con el Ejército para vigilar el movimiento de personas y vehículos.

El entonces ministro de Seguridad, Óscar Álvarez, confirmó además que unidades de inteligencia investigaban una posible presencia de Los Zetas o de reclutadores vinculados con la organización en territorio hondureño.

La pregunta quedó abierta. ¿Habían cruzado Los Zetas hacia Honduras o alguien estaba utilizando el nombre del temido cartel mexicano para controlar aquella frontera?

Dos años después, el Gobierno volvería a encender las alarmas.

Image
El 25 de marzo del 2008, durante un enfrentamiento en el turicentro La Laguna, Río Hondo, Zacapa, los Zetas matan a Juan José León Ardón, alias Juancho. También mueren otras 12 personas. Foto: Prensa Libre.

En 2013 Honduras volvió a poner los ojos sobre Los Zetas

Para 2013, las sospechas habían llegado hasta la Secretaría de Defensa, el entonces ministro Marlon Pascua reconoció públicamente que existían indicios de que Los Zetas podían estar operando en Honduras y aseguró que las fuerzas de seguridad investigaban.

Pero Pascua dejó claro que el problema era más amplio que una sola organización. “Hay varias organizaciones, no sólo hondureñas, sino también con personas infiltradas de otros países, los carteles mexicanos que tienen relaciones con criminales hondureños y carteles colombianos, que también tienen relaciones con los criminales aquí”, señaló entonces.

La declaración apareció después de que las autoridades hondureñas decomisaran vehículos y armamento que presuntamente estaban relacionados con Los Zetas.

Entre lo incautado había una pieza que llamó particularmente la atención: un fusil AK-47 chapado en oro.

Ya no se hablaba únicamente de una ruta que comenzaba en Honduras y alimentaba corredores criminales hacia Guatemala.

Las autoridades hondureñas estaban investigando si organizaciones extranjeras habían establecido conexiones directamente dentro del país.

De una guerra en Guatemala a una alarma en Honduras

La secuencia había comenzado años antes, Los Zetas avanzaron sobre Guatemala buscando espacio dentro de las rutas utilizadas para transportar cocaína hacia México.

Los Leones estaban en medio y Juancho León cayó en 2008. Tres años después, cinco policías hondureños denunciaron que hombres que se identificaron como Zetas los habían llevado mediante una falsa emergencia hasta una zona fronteriza de Copán.

La Policía nunca pudo comprobar que realmente pertenecieran al cartel, pero reforzó la frontera.

Y en 2013, el propio Gobierno hondureño reconocería que investigaba indicios sobre operaciones de Los Zetas en el país.

El clan que se atravesó en Guatemala perdió a su jefe, los hombres que amenazaron a los policías desaparecieron por el mismo camino por donde habían llegado.

Y las autoridades hondureñas siguieron buscando respuestas, porque detrás de los nombres, las amenazas y los capos asesinados quedaba aquello que había provocado la disputa desde el principio:

Una ruta que comenzaba en Honduras y valía demasiado como para dejarla en manos de otros.

Lea también: Extraditan a líderes de 'Los Zetas' que masacraron a 24 hondureños