Desde una prisión federal ubicada en Pensilvania, el expolicía hondureño Ludwig Zelaya Romero continúa librando una nueva batalla judicial en Estados Unidos.
A pocos meses de la fecha prevista para recuperar su libertad, el exsubcomisario envía escritos y promueve recursos ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York, tribunal que lo condenó por narcotráfico y delitos vinculados a violencia armada.
Registros judiciales muestran que Zelaya Romero presentó recientemente una réplica a la respuesta del gobierno estadounidense invocando la Cláusula de Igual Protección de la Decimocuarta Enmienda de la Constitución de Estados Unidos.
Al invocar esa Cláusula, Ludwig Zelaya Romero argumenta ante la Corte que recibió un trato desigual frente a los otros acusados, en este caso, cinco expolicías.
Este principio constitucional exige que las autoridades estadounidenses apliquen la ley de manera equitativa y prohíbe actos de discriminación o decisiones diferenciadas sin una justificación válida por parte del Estado.
El documento tiene fecha del 29 de abril de 2026. Días antes también remitió otra carta relacionada con ese mismo argumento constitucional.
Sin embargo, las nuevas acciones legales no han logrado modificar las decisiones tomadas previamente por la justicia estadounidense.
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Ludwi Zelaya y su proceso
El pasado 7 de mayo de 2026, la jueza federal, Lorna G. Schofield, concedió únicamente una copia de la sentencia solicitada por Zelaya Romero y rechazó el resto de sus peticiones.
La resolución incluso dejó establecido que cualquier apelación derivada de esa orden “no sería presentada de buena fe”.
Esa es una expresión que usan los tribunales estadounidenses cuando consideran que los argumentos no tienen base suficiente para prosperar judicialmente.
Actualmente, Ludwig Criss Zelaya Romero permanece recluido en la prisión federal FCI Loretto y, según registros del Buró Federal de Prisiones, su liberación está programada para el 3 de octubre de 2026.

El expolicía que terminó en manos de la DEA
El nombre de Ludwig Criss Zelaya Romero apareció en una de las investigaciones más delicadas impulsadas por fiscales estadounidenses contra estructuras del narcotráfico hondureño.
A Zelaya Romero lo acusaron de conspirar para introducir cocaína a territorio estadounidense y de participar en delitos relacionados con armas de fuego mientras formó parte de la Policía Nacional de Honduras.
La acusación lo vinculó con operaciones de narcotráfico desarrolladas entre 2004 y 2014 junto a miembros de la estructura criminal Los Cachiros.
Es una organización que durante años construyó una red de protección integrada por policías, políticos y operadores del crimen organizado.
Fiscales estadounidenses sostuvieron que el expolicía ayudó a escoltar cargamentos de droga que cruzaban Honduras rumbo a Guatemala y posteriormente hacia Estados Unidos.
Además de coordinar protección policial para garantizar el traslado de toneladas de cocaína sin interferencia de retenes o investigaciones.
La entrega en la Embajada de Estados Unidos
El 13 de julio de 2016, Ludwig Criss Zelaya Romero llegó voluntariamente a la Embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa para hablar con agentes de la DEA tras conocer la acusación presentada en su contra en Nueva York.
Al expolicía lo entrevistaron y entregaron a agentes de la Unidad de Investigación Sensible para ejecutar una orden de captura provisional emitida por Honduras.
Durante esa entrevista, Zelaya Romero reconoció reuniones y contactos con integrantes de la estructura de Los Cachiros, incluido Devis Leonel Rivera Maradiaga, alias “Leo Cachiro”.

La condena que lo mantiene en prisión
En mayo de 2021, la justicia estadounidense condenó a Ludwig Criss Zelaya Romero a 12 años de prisión.
Se declaró culpable de conspirar para importar cocaína a Estados Unidos y conspirar para el uso de armas de fuego vinculadas al narcotráfico.
El Departamento de Justicia lo describió entonces como “un agente de la ley sin ley”. mientras que, en abril de 2025, el expolicía buscó una reducción de condena.
La jueza Schofield rechazó aquella petición tras revisar los factores legales y las políticas federales aplicables.
Pese a los rechazos, el expolicía hondureño sigue enviando escritos y promoviendo nuevos recursos judiciales desde la cárcel federal donde permanece detenido.
Está a pocos meses de concluir una de las condenas más emblemáticas derivadas de los casos de narcotráfico que golpearon a la Policía hondureña.
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