La situación de las madres hondureñas en asilos y centros de cuidado ha pasado de ser un problema privado a convertirse en una emergencia de salud pública, debido al rápido envejecimiento de la población y la limitada respuesta institucional.

En este contexto, el crecimiento de la población adulta mayor, sumado a la débil fiscalización del Estado, expone a miles de mujeres a condiciones de alta vulnerabilidad en el país, lo que agrava su calidad de vida y atención básica.

Por un lado, uno de los principales enfoques es la verificación de la calidad de atención. De acuerdo con el proceso de supervisión de la Dirección del Adulto Mayor (DIGAM), todos los asilos en Honduras deben estar certificados y cumplir con la Ley Integral de Protección al Adulto Mayor, mediante inspecciones que buscan garantizar el control y la regulación estatal.

Asimismo, la falta de presupuesto limita la realización de inspecciones constantes. Como consecuencia, se presentan deficiencias graves en la nutrición básica, debido a dietas inadecuadas para la tercera edad, y en la atención de salud especializada, ante la escasez de medicamentos para enfermedades degenerativas.

El impacto del olvido

En muchos casos, las madres son ingresadas en centros de descanso y, con el tiempo, pierden el contacto con sus hijos.

En este sentido, el abandono emocional se convierte en una forma de maltrato silencioso que acelera el deterioro cognitivo. Además, provoca depresión clínica en las residentes.

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El camino hacia una vejez digna para las madres hondureñas

Señoras en asilo
En la Casa Hogar Perpetuo Socorro, los abuelos realizan diferentes actividades recreativas. Foto: Cortesia

Además, el desafío no solo consiste en ampliar los espacios de atención, sino también en garantizar personal multidisciplinario que incluya enfermeros, psicólogos y fisioterapeutas.

En conclusión, proteger a las madres hondureñas requiere transparencia estatal, mayor supervisión y una conciencia social. Con el objetivo que devuelva la dignidad a quienes dedicaron su vida a cuidar a las nuevas generaciones.

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