La extorsión en Honduras tiene sus dos puntos de mayor presión en Tegucigalpa y San Pedro Sula, pero la amenaza no termina cuando se dejan atrás las principales ciudades del país.

Choluteca, Comayagua, Danlí, El Paraíso, sectores de Copán y Santa Bárbara, además de La Ceiba y Olanchito, aparecen entre los lugares donde las autoridades mantienen operaciones contra estructuras criminales.

Es la otra parte de la radiografía que dejan los primeros tres meses de funcionamiento de la División Antiextorsión y Asociaciones Terroristas (DAET).

Entre junio, julio y agosto, la unidad recibió 298 denuncias formales, según Mario Fu, vocero de la DAET.

Son casos que permitieron abrir expedientes investigativos y desplegar posteriormente equipos operativos en diferentes puntos del territorio hondureño.

La cifra representa un promedio de poco más de tres denuncias formalizadas por día durante ese período. No significa, sin embargo, que ocurrieran únicamente tres hechos diarios.

Detrás de esas denuncias aparece un fenómeno que se concentra donde más dinero circula, pero que obliga a mantener investigaciones mucho más allá de las dos principales ciudades.

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Extorsión en Honduras: Tegucigalpa y San Pedro Sula siguen bajo mayor presión

Tegucigalpa y San Pedro Sula concentran la mayor parte de las operaciones de la DAET.

La explicación que ofrece la institución apunta directamente al movimiento económico.

“Al tener mayor movimiento económico en estos lugares, mayor circulante, la amenaza es mayor”, explicó Fu.

Es precisamente allí, según el vocero, donde se presenta el mayor número de denuncias, amenazas extorsivas y otros delitos atribuidos a grupos criminales.

Por eso también se concentra una mayor carga de trabajos de inteligencia e investigación coordinados con el Ministerio Público.

La relación que plantea la DAET es sencilla: donde existe mayor flujo de dinero también existe un escenario más atractivo para las estructuras que buscan obtener ganancias mediante amenazas.

Pero esa concentración no significa exclusividad.

mapa criminal de la extorsión

Los otros frentes que aparecen fuera de las dos grandes ciudades

Mientras Tegucigalpa y San Pedro Sula absorben la intervención más fuerte, la DAET asegura que mantiene operaciones en otras zonas del país.

En el sur aparece Choluteca, hacia la zona central está Comayagua, mientras Danlí y El Paraíso forman parte de los puntos intervenidos en el oriente.

La actividad también alcanza el occidente, Fu mencionó específicamente sectores de Copán y Santa Bárbara, donde aseguró que existe un trabajo operativo “bastante fuerte”.

En el litoral y otras zonas del norte agregó La Ceiba y Olanchito. No se trata de afirmar que estas ciudades tengan los mismos niveles de extorsión de Tegucigalpa o San Pedro Sula. Los datos de la DAET no permiten hacer esa comparación.

Lo que sí muestran es que la respuesta contra la extorsión ya obliga a desplegar investigaciones simultáneas en distintas regiones de Honduras.

Y esa diferencia resulta clave para entender el problema: una cosa es dónde golpea con mayor fuerza y otra, hasta dónde alcanza.

238 capturados, pero no todos por extorsión

Las 298 denuncias recibidas durante los primeros tres meses desencadenaron operaciones que dejaron 238 personas capturadas, de acuerdo con la DAET.

Los detenidos no solo se vinculan con cobros extorsivos, la institución los relaciona con estructuras investigadas también por venta y distribución de drogas, homicidios, lavado de activos, desplazamiento forzado y asociación para delinquir.

Esa radiografía de la extorsión revela que las estructuras involucradas en una actividad delictiva se vinculan a una cadena más amplia de hechos criminales.

operativos
Los operativos de la DAET se concentran con mayor fuerza en Tegucigalpa y San Pedro Sula, aunque también alcanzan otras ciudades donde estructuras criminales mantienen actividad. Foto: Policía Nacional.

La intervención todavía no puede bajar

La presencia operativa más intensa en Tegucigalpa y San Pedro Sula tiene otra lectura: las autoridades consideran que la amenaza requiere una intervención fuerte.

Fu explicó que el objetivo es reducir, disminuir y neutralizar las actividades delictivas hasta alcanzar una reducción que pueda mantenerse.

Solo entonces, sostuvo, podría cambiar el tipo de presencia policial y es cuando, dejaría de concentrarse en una ofensiva permanente y pasaría hacia tareas de prevención y disuasión.

Ese escenario todavía no llega. Por ahora, los primeros tres meses de la DAET dejan una fotografía más amplia de la extorsión en Honduras: Tegucigalpa y San Pedro Sula permanecen como los puntos de mayor presión.

Pero las operaciones alcanzan ciudades del sur, centro, oriente, occidente y litoral del país.

Son dos grandes epicentro y el problema es que sus frentes ya no terminan allí.

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