Honduras todavía tiene algo que varios países de América Latina comenzaron a perder: más bebés llegando cada año. Mientras Argentina, Chile, Costa Rica, El Salvador y otros países registraron fuertes caídas en sus nacimientos, Honduras caminó durante los últimos años en dirección contraria.
Entre 2018 y 2023, los nacimientos hondureños aumentaron 2.3%, según el estudio El impacto de la caída de la natalidad en los sistemas educativos de América Latina, publicado en 2026 por la CEPAL.
Pero detrás de ese crecimiento aparece un giro: las proyecciones demográficas indican que Honduras terminará siguiendo, aunque más tarde y con menor intensidad, el camino que otros países latinoamericanos ya comenzaron a recorrer.
Nacerán menos niños. Y, años después, esos niños que no nacieron tampoco llegarán a las escuelas.
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Honduras en nacimientos todavía nada contra la corriente
La diferencia con algunos países de la región es enorme, solo entre 2018 y 2023, Argentina redujo sus nacimientos 26.4%, Costa Rica 23% y Chile 20.3%. Honduras, en cambio, registró un incremento de 2.3%.
La fotografía actual podría hacer pensar que Honduras está lejos del fenómeno regional, pero la proyección hacia 2050 cuenta otra historia.
En 2023, Honduras registró una estimación de 233,793 nacimientos. Para 2050, la cifra proyectada baja hasta 217,626.
Son 16,167 nacimientos menos al año, equivalentes a una reducción de 6.9% respecto a 2023.
No será el desplome proyectado para otros países, pero marca un cambio de dirección. El Salvador, por ejemplo, pasaría de 99,428 nacimientos en 2023 a 71,788 en 2050, una caída de 27.8%. Nicaragua bajaría 13.5% y Guatemala 9.1%.
Honduras caería menos: 6.9%, pero caería.

De cuatro hijos a casi dos
Hay otro número que permite dimensionar cuánto cambió Honduras sin necesidad de esperar hasta 2050.
En 2000, la tasa global de fecundidad hondureña era de 4.39 hijos por mujer. Para 2013 había descendido a 3.22 y en 2023 se situaba en 2.66.
La proyección para 2050 es de apenas 2.06 hijos por mujer, el estudio utiliza 2.1 hijos por mujer como nivel de reemplazo y proyecta que para 2050 todos los países latinoamericanos tendrán tasas inferiores a ese umbral.
Honduras, por tanto, todavía tiene más nacimientos que años atrás, pero su fecundidad lleva décadas descendiendo.
Ahí está la aparente contradicción: pueden aumentar temporalmente los nacimientos mientras cada mujer, en promedio, tiene menos hijos.
¿Por qué las familias están teniendo menos hijos?
La transformación no ocurre solamente en Honduras. Desde 1950, la fecundidad promedio de América Latina pasó de 5.8 a 1.8 hijos por mujer, en medio de una transición demográfica acompañada por mayor esperanza de vida.
Y detrás de la caída existen cambios que van mucho más allá de una decisión familiar. La CEPAL relaciona el descenso de la fecundidad con la urbanización, mayores niveles educativos y una creciente participación de las mujeres en el mercado laboral.
También señala dificultades que golpean especialmente a los jóvenes: acceso a vivienda, incorporación al mercado laboral y mayores costos económicos asociados con criar hijos.
La transformación de las familias termina convirtiéndose así en una transformación del país, porque los bebés de hoy son la matrícula escolar de mañana.

El cambio llegará primero a las aulas
La primera señal educativa aparecerá donde están los niños más pequeños, el estudio explica que la reducción de la población en edad escolar no ocurre simultáneamente.
Primero afecta a la educación inicial y preprimaria, después alcanza primaria y, finalmente, secundaria.
A escala latinoamericana, la CEPAL proyecta 38.3 millones menos de personas en edad escolar entre 2020 y 2050.
Honduras todavía no está entre los países que enfrentan las contracciones más severas.
La CEPAL la ubica, junto con Guatemala, Nicaragua y Paraguay, en una etapa moderada de envejecimiento poblacional.
Eso le concede algo que países más envejecidos ya tienen mucho menos: tiempo para prepararse.
Costa Rica ya puede mirar el futuro de Honduras
Costa Rica permite observar qué ocurre cuando el proceso avanza más rápido, entre 2018 y 2023 perdió 23% de sus nacimientos. El impacto de esa transformación terminará trasladándose al tamaño de su sistema educativo.
Las simulaciones del estudio muestran que para 2030 la educación primaria costarricense podría tener una reducción cercana al 30% por efecto de la transformación demográfica.
Honduras todavía está lejos de semejante escenario y el informe no proyecta una caída hondureña de esa magnitud.
Pero Costa Rica muestra la secuencia: primero caen los nacimientos y algunos años después esa generación más pequeña comienza a recorrer las aulas.

Menos alumnos no necesariamente significa menos dinero
Aquí aparece posiblemente la consecuencia más importante para Honduras: un sistema con menos niños podría necesitar menos recursos simplemente para mantener las condiciones actuales.
Pero la CEPAL plantea otra posibilidad: aprovechar la reducción demográfica para invertir más en cada estudiante.
De hecho, los autores advierten que será necesaria planificación anticipada, inversión pública y decisiones sobre la demanda futura de docentes y recursos educativos.
Para Honduras, esa advertencia llega antes que el golpe demográfico, porque todavía nacen más niños que hace algunos años. En 2050, según las proyecciones, serán menos.
El desafío será que Honduras no llegue a tener menos alumnos sin resolver primero las carencias educativas de los que todavía llenan sus aulas.
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