En la última semana Olanchito se ha visto impactado por la masacre de 6 personas y, más recientemente, el crimen a sangre fría de un hombre dentro de una tienda. Esas acciones no solo dejaron víctimas, también elevaron la preocupación por la violencia y provocaron, según el alcalde de ese municipio, Juan Carlos Molina, “incertidumbre” y “temor” entre las comunidades afectadas.

Pero la preocupación que describe Molina no se limita al municipio que gobierna. En su condición de presidente de la Asociación de Municipios de Honduras (AMHON), asegura que las comunicaciones con distintos alcaldes son recurrentes y que detrás de ellas aparece una misma preocupación: la violencia.

“Están siendo ya recurrentes las comunicaciones de diversos alcaldes del país, que en los índices de violencia definitivamente hay una alzada”, declaró Molina.

La advertencia pone la mirada sobre lo que ocurre en los municipios, donde, de acuerdo con el dirigente de la AMHON, varios gobiernos locales reportan hechos violentos y existe preocupación por los niveles que estaría alcanzando la violencia.

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La violencia: una preocupación que califican de "alarmante"

Las comunicaciones recibidas por la AMHON llevaron a los alcaldes a pedir que el tema se aborde directamente con las autoridades de Seguridad del país.

Molina explicó que los jefes municipales solicitaron gestionar un encuentro con el ministro de Seguridad, Gerzon Velásquez, pero también quieren reunirse con el jefe de las Fuerzas Armadas.

“Buscamos un encuentro con el ministro de Seguridad. Nos piden los alcaldes del país que también nos reunamos con el jefe de las Fuerzas Armadas, porque la preocupación ya es alarmante”, expresó.

La palabra utilizada por Molina dimensiona el nivel de inquietud que, según asegura, le trasladan desde diferentes gobiernos municipales.

No detalló cuáles son todos los municipios desde donde provienen esas comunicaciones ni precisó las cifras que respaldan la “alzada” que señala.

Pero puso como ejemplo lo que ocurrió en Olanchito, donde el 4 de agosto se registró la masacre de 6 personas. “Una incertidumbre, un temor”, describió Molina al referirse al impacto que esos hechos generan entre las comunidades afectadas.

la violencia
Una escena acordonada por la Policía refleja el impacto que dejan los hechos violentos en las comunidades, donde alcaldes advierten “incertidumbre” y “temor” ante la violencia. Foto: Cespad.

Olanchito, una muestra de la preocupación

El caso de Olanchito tiene una particularidad: Molina también gobierna un municipio que enfrenta hechos de violencia.

Desde esa experiencia sostuvo que la seguridad es “fundamental para la convivencia” y para el desarrollo de Honduras.

La intención de los alcaldes, explicó, es “conjuntar esfuerzos” con las instituciones encargadas de seguridad para buscar respuestas.

La advertencia municipal, sin embargo, aparece en un momento en que las estadísticas nacionales presentan otro elemento que debe considerarse.

Homicidios bajan, pero persiste la percepción de inseguridad

El ministro de Seguridad, Gerzon Velásquez, informó que en los primeros 180 días del gobierno del presidente Nasry Asfura los homicidios registran una reducción superior al 6 % respecto al mismo período del año anterior.

Según el funcionario, esa disminución representa cerca de 100 muertes menos. El director de Justicia y Seguridad de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), Nelson Castañeda, también calificó como “positiva” la reducción del 6.8 % .

Sin embargo, introdujo otro elemento en el análisis: considera difícil que esa disminución modifique la percepción de inseguridad existente entre la ciudadanía.

Así, mientras las estadísticas nacionales registran una reducción de homicidios, desde los municipios surge una advertencia que los alcaldes quieren llevar directamente ante las máximas autoridades de seguridad.

robos y asaltos
Los robos y asaltos forman parte de las denuncias que ciudadanos y comerciantes realizan ante una inseguridad que también golpea calles, negocios y espacios cotidianos. Diseño con IA.

Robos y asaltos, otra cara de la inseguridad

La preocupación por la violencia no se limita a los homicidios, en municipios del interior del país, emprendedores comenzaron a exponer públicamente robos y asaltos que golpean sus negocios.

Uno de esos casos se conoció en Ocotepeque, donde propietarios de negocios denunciaron ser víctimas de la delincuencia.

Teocell, una tienda de celulares, terminó cerrando después de sufrir dos robos, uno durante la madrugada y otro a plena luz del día.

A esas denuncias se sumaron las de otros ciudadanos y comerciantes, entre ellos el propietario de una veterinaria.

También la de una persona que reportó que abrieron su vehículo mientras permanecía estacionado detrás de la iglesia San José.

En Tegucigalpa y San Pedro Sula también se conocen constantemente denuncias ciudadanas por robos y asaltos en calles y otros espacios públicos.

Los casos expuestos por las víctimas muestran otra dimensión de la inseguridad: la que no necesariamente termina en un homicidio.

Es ahí donde la alerta planteada desde los municipios encuentra otra expresión: alcaldes, comerciantes y ciudadanos denuncian una delincuencia que sienten cada vez más cerca.

Porque para quien perdió mercadería, lo asaltaron en una calle o decidió cerrar después de ser víctima de la delincuencia, la inseguridad no se discute únicamente desde una estadística.

Esa inseguridad ya llegó hasta su negocio, su carro, casa o el lugar por donde camina todos los días.

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