Un ataque armado registrado la noche del miércoles en una barbería de La Ceiba dejó como saldo una mujer fallecida y un hombre gravemente herido. El atentado ocurrió en la conocida Calle 8.
La víctima mortal fue identificada como Alejandra Reyes, de 28 años, mientras que su acompañante, Diego Guadalupe López, de 29 años, resultó herido con dos impactos de bala y permanece en estado reservado tras ser ingresado a quirófano.
Según informes preliminares, las víctimas estaban dentro de un vehículo frente a la barbería cuando llegaron dos sujetos en moto, quienes dispararon en repetidas ocasiones antes de huir del lugar.
El comisionado Milton Obando, de la Policía de La Ceiba, señaló que "pudo haber sido un ajuste de cuentas" porque no les llevaron pertenencias personales sino que fue un ataque directo.
El oficial informó que la víctima que resultó herida está hospitalizada y que la Policía Nacional está garantizando su seguridad.
Hasta el momento, las autoridades no han realizado capturas relacionadas con el caso, pero aseguran estar investigando para dar con los responsables.

Consternación por la muerte de Alejandra Reyes
La trágica muerte de Alejandra ha generado conmoción entre sus conocidos. En redes sociales, su amiga Delmys Janneth Suazo Pavón expresó su dolor:
"Cuánto siento tu partida, Alejandra Reyes... Noticia difícil de creer. Vuela alto. Dios guarde a tus hijos y los abrace con fortaleza y consuelo... Cuánta impotencia saber que te arrebataron la vida y con ello tus sueños, tus éxitos. Estabas contenta con tu casa. Dios te reciba en sus brazos."
Estadísticas de violencia en el 2025
De acuerdo con la coordinadora del Observatorio de la Violencia de la UNAH, Migdonia Ayestas, Honduras ya suma más de 51 muertes violentas de mujeres en 2025.
Además, datos del Sistema Estadístico Policial en Línea (Sepol) detallan que, entre el 1 de enero y el 12 de marzo, 365 personas han perdido la vida de manera violenta en el país.
Los departamentos con mayor incidencia de homicidios son Francisco Morazán, Cortés, Olancho y Yoro, donde la criminalidad sigue representando una grave amenaza para la población.
