Vilma Judith Cardona ya no podía decirles a los investigadores por dónde la llevaron la noche en que la arrancaron de su casa, pero su perro sí pudo mostrarles el camino.
El animal avanzó entre la maleza de una zona montañosa de la aldea Planes de Italia en San Antonio, Cortés, mientras los policías investigadores lo seguían.
No caminó sin rumbo, en aquel trayecto comenzaron a aparecer rastros que convertían sus pasos en una pieza inesperada de la investigación: cabellos de Vilma quedaron atrapados entre la vegetación.
El perro continuó y primero condujo a los investigadores hasta el lugar donde, según lo expuesto en el proceso judicial, Vilma Judith Cardona fue asesinada con heridas provocadas por arma cortopunzante.
Después avanzó hasta un precipicio y en ese lugar lanzaron el cuerpo. Aquel recorrido, formó parte de las pruebas que años después llevaron a un Tribunal de Sentencia a declarar culpable a un pandillero por el femicidio ocurrido en 2023.
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Vilma Judith Cardona dormía junto a su hija
El crimen comenzó lejos del barranco, Vilma estaba durmiendo junto a su hija menor cuando llegaron por ella.
La sacaron de su vivienda y la llevaron hacia una zona montañosa ubicada, de acuerdo con la información judicial, aproximadamente a diez minutos.
La niña quedó con una escena que después tendría que reconstruir frente a la justicia, ese testimonio se convirtió en uno de los elementos relevantes durante el juicio por el femicidio de Vilma Judith Cardona.
“Los jueces destacaron el testimonio de la hija, que fue relevante para declarar culpable”, explicó Herbert Rivera, vocero judicial, al referirse a las pruebas valoradas por el Tribunal de Sentencia.
Pero aquella niña no fue la única que ayudó a reconstruir lo ocurrido después de que Vilma salió de su casa.
El perro de Vilma siguió el camino entre la maleza
Cuando los investigadores comenzaron la búsqueda apareció una pieza difícil de imaginar dentro de un expediente judicial: la mascota de Vilma.
El perro fue el guía, gracias a él, los policías localizaron cabellos de la víctima entre la maleza, un indicio que coincidía con la ruta que estaba marcando.
“Fundamental fue el aporte que hizo la mascota, un perro que llevó a los policías investigadores hasta el lugar donde la mataron”, relató Rivera.
La mascota reconstruyó, paso a paso, una parte del último trayecto de su dueña.
El condenado Denilson Mejía Vásquez ya se encontraba privado de libertad por otros delitos y ahora podría enfrentar hasta 30 años adicionales de prisión, según la información proporcionada tras conocerse el fallo.
El rastro de Vilma que no pudieron borrar
El cuerpo fue llevado hasta una zona montañosa, había maleza, un terreno complicado y finalmente un precipicio.
Todo parecía jugar a favor de esconder lo ocurrido, pero quedaron rastros, quedaron cabellos atrapados en la vegetación.
Quedó el recuerdo de una hija que vio cómo se llevaban a su madre y quedó un perro capaz de regresar por el camino que Vilma ya no podía señalar.
Años después, esos elementos terminaron frente a los jueces, el pandillero recibió un fallo de culpabilidad por el femicidio.
Y en una historia marcada por la violencia, la pieza más inesperada fue también una de las más difíciles de borrar: la mascota de Vilma recordó el camino hasta el barranco donde terminó la vida de su dueña.
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