Un video de cámaras de seguridad mostró el momento en que una menor originaria de Intibucá llegó a Tegucigalpa tras salir de su casa. Un caso que generó alarma nacional luego de que su familia recibiera mensajes que aseguraban su secuestro y muerte.

Las imágenes captaron a la joven cuando abordó transporte el día de su desaparición y, posteriormente, cuando arribó a la capital, donde un joven la recibió.

Ambos se abrazaron y besaron al reencontrarse, lo que confirmó que no existía ningún secuestro.

La menor, identificada como Eiby Marisol Sánchez Sánchez, salió el 19 de abril desde Yamaranguila con supuesta dirección a su centro educativo en La Esperanza. Horas después, sus familiares comenzaron a recibir mensajes desde su propio número telefónico.

Pareja
Secuencia de cámaras muestra a la menor desde que aborda transporte en Intibucá hasta su llegada a Tegucigalpa, donde se reúne con su pareja tras fingir su muerte.

"Su hija fue secuestrada… ya está muerta, sus órganos fueron vendidos", indicaban los textos que también incluían amenazas y advertencias para que dejaran de buscarla. El último mensaje aseguró: "Ya no pueden hacer nada".

Chat de WhatsApp
Mensajes enviados desde el teléfono de la menor alarmaron a su familia al afirmar falsamente que había sido secuestrada y asesinada.

La encontraron en Lepaterique

La denuncia activó a la Unidad Nacional Antisecuestros (UNAS) de la DPI, que desplegó operativos en Intibucá y Francisco Morazán. El análisis de cámaras y rastreo permitió ubicar a la menor en el caserío El Escarbadero, en Lepaterique.

Bus
Cámara captó a la menor cuando abordó un bus en La Esperanza, punto de partida de su plan para huir hacia Tegucigalpa.

Los agentes encontraron a la adolescente sana y viviendo con su pareja, identificado como Fredy Reynaldo Yanes Ortiz, de 21 años. Ambos permanecían en una vivienda donde la joven organizó el envío de los mensajes falsos.

Detenida
Cámaras de seguridad captaron a la menor al llegar a Tegucigalpa, donde se reunió con su pareja tras fingir su muerte para escapar de su familia.

Durante el interrogatorio, la menor admitió que ella misma escribió y envió los mensajes para hacer creer a su familia que había muerto, con el objetivo de evitar que la buscaran.

Las autoridades remitieron a ambos ante la Fiscalía. El Ministerio Público evaluará las acciones legales correspondientes, ya que la movilización de recursos por una denuncia falsa constituye un delito en Honduras.

De ser declarados culpables, pagarán una pena de prisión de seis (6) meses a dos (2) años y multa de cien (100) a trescientos (300) días, según el Código Penal.

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