Honduras aparece en el mapa regional del narcotráfico con una paradoja difícil de ignorar: en 2025 se incautó mucha menos cocaína que el año anterior, pero al mismo tiempo crecieron las señales de que el país dejó de ser solo un territorio de paso para convertirse también en zona de cultivo.
El Balance de InSight Crime reporta 1.5 toneladas decomisadas por las Fuerzas Armadas, una caída del 93% frente a 2024, aunque advierte que la comparación debe leerse con cautela por las diferencias entre fuentes oficiales.
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Cultivos de cocaína confirman el mapa del narco en Honduras
El dato más fuerte no está solo en la cocaína incautada, sino en la expansión de los cultivos.
ACLED (Armed Conflict Location & Event Data Project), una organización independiente sin fines de lucro que recopila datos en tiempo real para analizar la violencia política y las protestas a nivel global, registra al menos 223 incautaciones de cultivos de coca durante el gobierno de Xiomara Castro.
Esto es más de cinco veces lo registrado durante el segundo mandato de Juan Orlando Hernández.
Según ACLED, la coca se extendió hacia zonas rurales de Colón, Olancho, Atlántida y Yoro, territorios donde la presencia estatal débil, las reservas naturales y el control criminal facilitan que el negocio eche raíces lejos de los grandes centros urbanos.

Honduras ya no solo transporta droga: también la produce
El giro es claro: mientras las incautaciones generan dudas por la caída en 2025, el verdadero movimiento ocurre en tierra firme.
Honduras dejó de ser únicamente un corredor del narcotráfico para convertirse en un territorio donde la coca comienza a sembrarse y expandirse.
¿Qué pasa en el 2026?
Para 2026, las autoridades hondureñas no han presentado aún un consolidado oficial comparable de incautaciones.
Esto impide determinar si la caída registrada en 2025 responde a una tendencia sostenida o a un cambio en las dinámicas del narcotráfico.
Pero las autoridades aseguran que intensificaron su ofensiva contra el narcotráfico, con resultados que apuntan directamente al corazón del problema.
Son más de 20 plantaciones de coca aseguradas y al menos 380,000 arbustos erradicados hasta finales de abril.
Lejos de ser operativos aislados, las cifras reflejan una presión creciente sobre un fenómeno que ya no se esconde en tránsito, sino que empieza a consolidarse en el territorio.
Más que una caída, lo que muestran los datos es un reacomodo. Mientras la cocaína parece esquivar los controles en tránsito, la coca empieza a echar raíces en territorio hondureño.
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