Tras meses de expectativa y la posibilidad de enfrentar la pena de muerte, Francisco Oropeza, el hombre acusado del asesinato de cinco hondureños en el condado de San Jacinto, Texas, en abril de 2023, se declaró culpable ante un tribunal estadounidense.
El acusado, de 40 años de edad, tomó la decisión de aceptar un acuerdo con la Fiscalía que le impone cadena perpetua sin derecho a libertad condicional, renunciando así a su derecho a juicio con jurado y a cualquier posibilidad de apelación.
El juez Albert Mcckaig Jr., retirado del condado de Waller, dictó la sentencia que condena a Oropeza a pasar el resto de su vida en prisión sin la posibilidad de deportación a México.
Una decisión para evitar un juicio costoso y prolongado
La comunidad de Texas esperaba la fijación de la fecha del juicio, en el que Oropeza podría haber enfrentado la pena de muerte por el asesinato de Sonia Guzmán (28), Daniel Enrique Lazo (9), Diana Velásquez (21), Jonathan Cáceres (18) y Obdulia Molina (31), quienes fueron ejecutados con disparos en la cabeza tras un altercado con el agresor.
Según el fiscal del distrito de San Jacinto, Todd Dillon, la decisión de llegar a un acuerdo surgió luego de extensas reuniones con los familiares de las víctimas, quienes, aunque esperaban justicia, optaron por evitar el trauma de un juicio largo e incierto.
"Oropeza no volverá a respirar aire libre el resto de su vida, y el condado de San Jacinto nunca tendrá que preocuparse de que sea una amenaza para sus ciudadanos", declaró Dillon.

Además, el proceso judicial habría representado un alto costo financiero para el condado, estimado en más de 1.3 millones de dólares, lo que habría sobrepasado el presupuesto anual para este tipo de casos.
Oropeza ignoró preguntas sobre su arrepentimiento
Previo a su audiencia en la Corte del Distrito 411, Oropeza fue cuestionado por la prensa sobre si sentía remordimiento por sus actos. Sin embargo, el acusado no respondió y siguió caminando en silencio.
Su defensa, encabezada por el abogado Anthony Osso, siempre tuvo como objetivo evitar la pena capital, argumentando que el alto perfil mediático del caso y la presión social podrían haber afectado la imparcialidad del jurado.
Oropeza, quien inicialmente se había declarado no culpable, cambió su versión en las últimas horas al aceptar la responsabilidad de los hechos ocurridos la noche del 28 de abril de 2023, cuando, molesto por una petición de sus vecinos de no disparar cerca de su hogar, tomó su rifle AR-15 y cometió la masacre.
Con la sentencia ya establecida, el caso de Oropeza queda cerrado, garantizando que cumplirá su condena en una prisión de máxima seguridad en Texas hasta el final de sus días.
