El exdiputado liberal Midence Oquelí Martínez Turcios pidió más tiempo antes de escuchar la sentencia que definiría su futuro en una corte de Nueva York.

Su abogada, Kristen M. Santillo, envió el 2 de septiembre de 2025 una carta al juez Lewis A. Kaplan y solicitó aplazar la audiencia programada para el 4 de septiembre.

Defensa de Midence señala limitaciones

Santillo explicó que pudo reunirse con Martínez en el Centro de Detención Metropolitano (MDC), pero la conversación resultó insuficiente.

El excongresista únicamente habla español, lo que obliga a contar con un intérprete en cada reunión.

Además, el encuentro se interrumpió por el conteo carcelario, lo que redujo el tiempo disponible para analizar la postura del Gobierno que presentó apenas un día antes.

Posibles nuevas fechas

La defensa dijo que Midence debe comprender plenamente las implicaciones del proceso antes de la sentencia.

Por ello, pidió un breve aplazamiento. El Gobierno no se opone a la petición y ambas partes propusieron como fechas alternativas el 15 y 17 de septiembre.

Era un líder dicen amigos y familiares

Las cartas enviadas a la Corte por vecinos y amigos lo describen como un político cercano que financió ataúdes para familias humildes, arregló calles con su propio dinero, donó medicinas o se presentó con víveres durante inundaciones.

“Siempre contestó el teléfono. Si estaba en el Congreso, me decía que el fin de semana nos viéramos en Tocoa para resolver lo que la comunidad necesitaba”, recuerda Jorge Morales, líder comunitario.

Para muchos, Oquelí era un soporte social donde el Estado no llegó. Pero ese capital humano, que le valió respeto y votos, fue también el puente por donde se coló el narcotráfico, disfrazándose de cercanía familiar y favores políticos.

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El juez tiene la última palabra

Aunque la defensa y la Fiscalía están de acuerdo en posponer, será el juez Lewis Kaplan quien determine si concede o no la prórroga que solicitan.

La Fiscalía, que pide 30 años de cárcel como mínimo, argumenta que la magnitud de la droga, la violencia y la corrupción que protagonizó Midence dejaron un legado de devastación en Honduras.

Pero más allá de los años de condena, lo que ocurra después podría abrir otra etapa en la lucha judicial contra la narcopolítica hondureña, un capítulo que, según analistas, aún está lejos de cerrarse.