El agua es una preocupación para Honduras y mientras el fenómeno de El Niño altera las lluvias en distintas regiones del planeta, el país enfrenta una sequía que amenaza sus cosechas, sus reservas hídricas y el abastecimiento de miles de familias.

El calentamiento del océano Pacífico puede favorecer precipitaciones extraordinarias en unas regiones y reducirlas en otras.

Así se demuestra que un mismo fenómeno climático no golpea de igual manera a todos los países.

En Honduras, las señales ya son visibles y el Centro de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos) identifica déficits de precipitación cercanos al 50 % en el Corredor Seco, con sectores donde la reducción alcanzó el 60 %.

La preocupación aumenta porque el fenómeno todavía no alcanza su máxima intensidad, prevista para diciembre de 2026, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

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El Niño amenaza con prolongar la sequía en Honduras

La advertencia internacional coincide con un pronóstico especialmente delicado para Centroamérica.

El informe GEOGLAM Crop Monitor, divulgado en octubre, establece una probabilidad superior al 70 % de que Honduras registre lluvias inferiores a lo normal entre octubre y diciembre de 2026.

Corredor Seco Honduras
La situación es particularmente difícil en el Corredor Seco de Honduras.

El riesgo también alcanza a Nicaragua, el este de Guatemala, el este de El Salvador y otras zonas centroamericanas.

Sin embargo, no significa que dejará de llover completamente sino que las precipitaciones pueden presentarse de manera intensa durante algunos días y ser insuficientes para compensar los déficits acumulados.

Esta irregularidad representa un desafío para los agricultores, especialmente durante la temporada de postrera.

En esa etapa numerosas familias dependen del establecimiento de cultivos de maíz y frijol.

La red internacional de alerta temprana FEWS NET identificó pérdidas agrícolas relacionadas con las condiciones secas de El Niño, particularmente entre hogares pobres del Corredor Seco y el Golfo de Fonseca.

La amenaza también llega a los grifos de las viviendas

La sequía no termina en los terrenos agrícolas. También ejerce presión sobre los embalses que abastecen de agua a las ciudades.

En Tegucigalpa y Comayagüela, las represas Los Laureles y La Concepción enfrentaron niveles reducidos durante 2026.

Las lluvias de octubre se convirtieron en una oportunidad para recuperar reservas antes de la siguiente estación seca.

Cenaos proyectó que las precipitaciones podrían favorecer la recuperación de ambos embalses, aunque su almacenamiento final dependerá de las lluvias efectivamente registradas.

El Distrito Central continuaba bajo alerta roja por sequía a principios de octubre, pese a los aguaceros recientes.

Un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) identificó dificultades de abastecimiento, almacenamiento y bombeo de agua en cinco establecimientos sanitarios del Corredor Seco que atienden a más de 48,000 personas.

La escasez, por tanto, también puede comprometer las condiciones de higiene y el funcionamiento de los servicios de salud.

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¿Por qué El Niño provoca inundaciones y sequías?

El fenómeno comienza con un calentamiento anormal de las aguas superficiales del Pacífico tropical, pero sus consecuencias se extienden mucho más allá del océano.

Ese calentamiento modifica la circulación atmosférica y altera los patrones de formación y desplazamiento de las lluvias.

Fenómeno El Niño.
Inundaciones en unas regiones, sequías en otras. Así se comporta El Niño en distintos países.

En determinadas regiones puede favorecer precipitaciones abundantes, mientras en otras aumenta la probabilidad de temperaturas elevadas y períodos secos.

Por eso, zonas de Sudamérica pueden enfrentar lluvias superiores a sus promedios históricos al mismo tiempo que Centroamérica registra déficits de precipitación.

El Niño también modifica las condiciones para la formación de ciclones tropicales.

Generalmente favorece la actividad en el Pacífico oriental y tiende a dificultarla en el Atlántico, debido al aumento de la cizalladura del viento.

No obstante, esto no elimina la posibilidad de huracanes ni inundaciones en Honduras.

De hecho, los especialistas de Cenaos advierten que, incluso durante una temporada con lluvias inferiores a lo normal, pueden ocurrir aguaceros intensos capaces de provocar inundaciones y deslizamientos.

Diciembre será decisivo para medir la fuerza de El Niño

La OMM advirtió que las temperaturas superficiales del Pacífico tropical podrían alcanzar valores sin precedentes durante el último trimestre de 2026.

Según el organismo, existe una probabilidad prácticamente del 100 % de que el episodio persista hasta febrero de 2027.

Además, podría convertirse en uno de los fenómenos de El Niño más intensos registrados desde 1950.

GEOGLAM, también advierte que el episodio podría mantenerse hasta abril de 2027, con consecuencias para la producción agrícola de diferentes regiones.

En Honduras, la preocupación inmediata se concentra en el agua disponible para los próximos meses, por las cosechas que todavía pueden recuperarse y las comunidades que dependen de fuentes vulnerables a la sequía.

cosecha
Un productor muestra su cosecha de rábanos. El fenómeno de El Niño amenaza la disponibilidad de agua para la agricultura y pone en riesgo la producción de alimentos en Honduras. Foto: FAO/Katya Erazo Ramos.

Honduras enfrenta una prueba que va más allá del clima

El desafío no consiste únicamente en esperar que llueva, también implica conservar las reservas existentes, proteger las fuentes de abastecimiento y reducir la vulnerabilidad de los productores agrícolas.

Las precipitaciones de octubre pueden ofrecer alivio, pero no garantizan por sí solas la recuperación de las pérdidas acumuladas durante el año.

Tampoco todos los departamentos enfrentarán las mismas condiciones y algunas regiones pueden recibir lluvias suficientes, mientras otras continuarán registrando déficits.

La paradoja de El Niño es que puede sobrar agua donde provoca inundaciones y faltar donde sostiene las cosechas y la vida cotidiana.

Para Honduras, el verdadero desafío será llegar a la próxima temporada seca con reservas suficientes, después de un año en el que la lluvia no siempre llegó cuando más se necesitaba.

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