Marvin Pineda, un migrante hondureño de 47 años que vivía sin documentos en Estados Unidos, se declaró culpable y lo condenaron el 24 de marzo de 2025 a una pena de entre 12 y 15 años.

Además de la pena de prisión, deberá cumplir 10 años de libertad condicional supervisada una vez cumpla su condena.

Esto por la comisión del delito de violación agravada de una menor, contacto físico indecente con un menor e intimidación de testigos.

El fallo lo dictó el Tribunal Superior del Condado de Bristol, en la ciudad de Fall River, Massachusetts.

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El hondureño estaba ilegal

El acusado, Marvin Pineda, residía en New Bedford y se encontraba ilegalmente en Estados Unidos cuando cometió el delito en octubre de 2020, según informó la Fiscalía del Distrito.

Tras el ataque a la menor, el migrante huyó del estado y lo localizaron semanas después en Texas, donde lo detuvieron y trasladaron nuevamente a Massachusetts para enfrentar la justicia.

La Fiscalía indicó que el acusado enfrenta cargos similares pendientes en Carolina del Norte. El caso fue procesado por los fiscales adjuntos Casey Smith y Nicole Cheney.

Abusó de la confianza

Marvin Pineda era un conocido de la familia de la niña de 9 años, con quienes mantenía una relación desde su país natal, Honduras.

Solía visitar con frecuencia la vivienda de la familia e incluso participó en una fiesta de cumpleaños, según informó la Fiscalía del Distrito.

Ese día, tras la celebración del cumpleaños, Pineda se quedó a pernoctar en la vivienda de sus amigos, y fue entonces cuando aprovechó para ingresar a la habitación de la menor.

La familia se sorprendió al notar, a la mañana siguiente, que Pineda ya no estaba en la vivienda. Fue entonces cuando la menor les contó que él había entrado a su habitación durante la nochef y que abusó de ella.

Las autoridades determinaron que el migrante hondureño huyó del estado el 11 de octubre de 2020. Una semana después, se comunicó con la madre de la víctima, a quien instó a no presentar cargos y le ofreció una indemnización.

La madre de la víctima denunció la conversación a la policía y, un mes después, Pineda fue localizado en Texas. Ahora enfrentará varios años de prisión.

Este caso deja una dura lección: por muy cercanos o antiguos que sean los vínculos, las familias deben ser extremadamente cuidadosas con las personas que invitan a su hogar.

Pero por sobre todo, con quienes permiten que pasen la noche bajo el mismo techo que sus hijos.