Un informe de Naciones Unidas divulgado este 26 de octubre, revela que Honduras mejoró la atención a los migrantes retornados, pero aún enfrenta dificultades para garantizar su reintegración.
Regresar a Honduras después de intentar construir una vida en otro país no siempre significa encontrar oportunidades para empezar de nuevo.
Para los migrantes retornados, conseguir empleo, superar la discriminación y recuperar la estabilidad forman parte de un proceso que todavía enfrenta importantes obstáculos.
El informe evalúa la respuesta a la movilidad humana en Honduras, Guatemala y El Salvador identifica avances en la atención institucional, pero también reconoce que los resultados en reintegración son insuficientes.
La investigación coloca el problema más allá del retorno: no basta con recibir a quienes regresan; el desafío es generar condiciones para que puedan reconstruir sus vidas y permanecer en sus comunidades.
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Honduras mejora atención a migrantes retornados, pero no su reintegración
Uno de los hallazgos más reveladores aparece en el análisis específico de Honduras.
Las instituciones públicas y organizaciones sociales entrevistadas reconocieron mejoras en los mecanismos de atención, protección y coordinación.
Pero señalaron que los resultados relacionados con la paz y la reintegración todavía eran insuficientes.
La evaluación también encontró cambios positivos en el trato hacia las personas migrantes, incluyendo mayor sensibilidad institucional y esfuerzos para disminuir la discriminación.
Estos avances estuvieron acompañados de mecanismos de referencia entre instituciones, orientados a facilitar el acceso a servicios y proteger los derechos de las personas en movilidad humana.
La evaluación distingue, precisamente, entre fortalecer las instituciones y lograr transformaciones sostenibles en la vida de las personas.

Choloma: el empleo como puerta para comenzar otra vez
En Honduras, el proyecto concentró parte de sus intervenciones en el Distrito Central, San Pedro Sula y Choloma, tres territorios vinculados con la recepción de población retornada y desplazada.
Choloma, en Cortés, recibió especial atención por su actividad industrial, la demanda de empleo en la maquila y las dificultades económicas que enfrentan sectores de su población.
Allí se promovieron alianzas entre instituciones públicas, empresas privadas y gobiernos locales para facilitar oportunidades laborales y reducir barreras de acceso al empleo.
La evaluación recoge el testimonio de una fuente institucional que destaca el papel de la Cámara de Comercio como enlace entre empresas, alcaldías y personas beneficiarias.
Según esa valoración, la coordinación contribuyó a disminuir prácticas discriminatorias que dificultaban la contratación de personas retornadas.
Otra iniciativa fue el acompañamiento a la Red de Migración de Mujeres de Choloma, orientada a fortalecer la participación y las oportunidades de mujeres vinculadas a la movilidad humana.
Estas experiencias muestran avances concretos en la articulación local, aunque el informe no permite concluir que el problema del empleo para la población retornada esté resuelto.
Un plan nacional que todavía enfrenta desafíos
El informe también destaca la elaboración del Plan Nacional de Reintegración en Honduras, concebido para mejorar la respuesta institucional a las necesidades de las personas que regresan al país.
El proyecto apoyó el fortalecimiento de herramientas de información y atención, entre ellas el SIAMIR (Sistema de Información del Registro de Atención al Migrante Retornado) y mecanismos vinculados con el seguimiento de la población retornada.
Estas herramientas buscan facilitar la identificación de necesidades y la coordinación de servicios entre las instituciones responsables.
La ayuda internacional deja una preocupación: ¿quién continuará?
Uno de los señalamientos más importantes de la evaluación se relaciona con la sostenibilidad de las intervenciones.
El informe advierte que el proyecto trinacional no cuenta con una estrategia integral de sostenibilidad ni con una estrategia de salida que garantice la continuidad de la atención una vez concluida la cooperación.
En Honduras, aunque se identificaron planes de transición y avances institucionales, la continuidad de las acciones dependía de decisiones gubernamentales, presupuestos públicos y la consolidación de las iniciativas desarrolladas.
Además los mecanismos de financiamiento todavía no estaban resueltos y que la reducción de la cooperación internacional añadía incertidumbre.
Las mujeres retornadas enfrentan barreras adicionales
La evaluación dedica especial atención a las dificultades que enfrentan las mujeres en los procesos de movilidad humana y reintegración.
Entre sus conclusiones identifica barreras estructurales y culturales que limitan la autonomía de las mujeres retornadas, incluso cuando participan activamente en iniciativas comunitarias.
La experiencia de Choloma destaca por el trabajo desarrollado con la Red de Migración de Mujeres.
También sobresalen las alianzas impulsadas para ampliar las oportunidades de las mujeres retornadas.
Sin embargo, el informe advierte que los avances en igualdad de género requieren continuidad, recursos y acciones concretas.
Para las mujeres retornadas, la reintegración económica también depende de las condiciones sociales que enfrentan al regresar a Honduras.
Estas condiciones influyen en sus oportunidades de empleo y en su participación dentro de las comunidades.

Millones invertidos y resultados que necesitan consolidarse
La respuesta trinacional contó con un presupuesto acumulado reportado de aproximadamente 10.7 millones de dólares entre sus distintas fases, desde 2018 hasta 2025.
La última extensión con financiamiento, correspondiente a 2024-2025, tuvo una asignación de 4.5 millones de dólares para los tres países.
Según la evaluación, el proyecto alcanzó una ejecución financiera del 94.3 %, pese a los retrasos registrados en los desembolsos.
También enfrentó dificultades operativas que obligaron a ampliar su período de implementación.
En Honduras, los actores consultados identificaron resultados positivos, aunque consideraron que todavía faltaba tiempo para que esos avances se tradujeran en impactos consolidados.
El regreso no termina en la frontera
La evaluación concluye que mejorar la recepción y protección de los migrantes retornados es necesario, pero no basta para garantizar su reintegración.
También se requieren oportunidades reales que permitan a quienes regresan reconstruir sus vidas y recuperar su estabilidad en Honduras.
Las alianzas laborales, los instrumentos institucionales y las iniciativas comunitarias representan avances, aunque su continuidad sigue vinculada a decisiones presupuestarias y políticas.
Para los migrantes retornados, esa diferencia puede ser decisiva. Una cosa es recibir asistencia al llegar y otra encontrar condiciones para reconstruir una vida.
Honduras avanzó en organizar la respuesta al retorno. La tarea pendiente es conseguir que esos avances se conviertan en oportunidades duraderas para quienes necesitan volver a empezar.
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