En 1982, Honduras dio un paso histórico con la aprobación de una nueva Constitución y la transición hacia un gobierno civil, después de una década de regímenes militares.
En ese entonces, el acuerdo estipuló: las Fuerzas Armadas entregarán el poder a los civiles bajo la condición de que se respetara la Carta Magna.
"El concepto original era bastante bueno, porque se les otorgaba la potestad de intervenir si los políticos intentaban apoderarse del país de manera ilegal", explica el analista Luis León.
Sin embargo, ese esquema se fue desdibujando con el tiempo. La institucionalidad de las Fuerzas Armadas fue debilitada a medida que los gobiernos comenzaron a reformar la Constitución y a controlar los nombramientos dentro de la institución castrense.

Lealtades y la pérdida de independencia
Uno de los cambios más profundos ha sido el uso del presupuesto estatal para influir en la estructura de las Fuerzas Armadas.
Según analistas, los gobiernos incrementaron el financiamiento militar a niveles sin precedentes, con una asignación de 10 mil millones de lempiras anuales, mientras que la educación apenas recibe 4 mil millones.
"Empezaron a comprar militares y ponerlos según quién está en el poder", señala León. "Esto ha llevado a la politización de la institución, permitiendo que se juegue con cuotas de poder y manipulación a cambio de recursos".
Y agrega: "Se les prostituye el rol de las Fuerzas Armadas como garantes de la Constitución y hoy, al nivel de mandos altos juegan a cuotas de poder, o por lo menos a permitir la manipulación política a cambio de recursos", advierte León.
La consecuencia de este fenómeno ha sido la transformación de las Fuerzas Armadas en un ente influenciado por el gobierno de turno.
Esto genera la pérdida de su independencia y debilita su capacidad de actuar como garantes de la democracia.
La consecuencia es la transformación de las Fuerzas Armadas en un ente influenciado por cada gobierno de turno.
Esto según analistas lleva a que los militares pierdan la independencia y debilitan su capacidad de actuar como garantes de la democracia.
El debilitamiento de la democracia y la presencia militar
Un informe de la Fundación Heinrich Böll en 2021, advirtió que, a medida que la democracia en Honduras. El Salvador, Guatemala y Nicaragua se ha deteriorado, las Fuerzas Armadas adquieren un papel más visible en la gestión del país.
En lugar de proteger la institucionalidad, los militares aseguran que son utilizados para contener conflictos políticos y sociales.
"Al ritmo en que se degrada la democracia, se amplía la presencia de las Fuerzas Armadas. Esto, como una forma de compensación a la precariedad institucional", destaca el informe.
Esta dinámica ha sido evidente en momentos de crisis, como el golpe de Estado de 2009, cuando los militares jugaron un papel clave en la remoción del presidente Manuel Zelaya, profundizando la polarización política.

¿Cómo recuperar su papel original?
Expertos coinciden en que es deber reconfigurar el rol de las Fuerzas Armadas para que sean un pilar de la democracia y no un instrumento de poder.
Para ello, proponen:
Conclusión
A tres días de las elecciones primarias en Honduras, el papel de las Fuerzas Armadas sigue siendo un tema crucial para la estabilidad del país.
Si Honduras aspira a consolidar un sistema democrático sólido, debe revisar y reformar el papel de las Fuerzas Armadas.
De lo contrario, la historia seguirá repitiéndose: una democracia frágil donde los militares son llamados a intervenir cuando la política falla.
