El arzobispo de Tegucigalpa, monseñor José Vicente Nácher, hizo un llamado este domingo a los hondureños a practicar la solidaridad y evitar la indiferencia ante las necesidades de otras personas, especialmente de quienes se encuentran en situación de "movilidad humana".
El llamado se hizo en el contexto de la Semana del Migrante, que se conmemoró desde el 30 de agosto y cuyo cierre fue este domingo 6 de septiembre, teniendo a la Pastoral de Movilidad Humana como principal promotora de actividades dentro de la Iglesia católica.
Durante su homilía, el religioso recordó que muchas familias hondureñas tienen algún integrante que ha migrado y destacó que el país también es territorio de tránsito para personas que enfrentan situaciones de necesidad.
En ese sentido, reconoció la labor de la Pastoral de Movilidad Humana y pidió solidaridad para quienes trabajan en la atención de las personas migrantes.
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José Vicente Nácher: 'No puedes mirar a otro lado'
Uno de los principales mensajes de la homilía estuvo dirigido a la responsabilidad que cada persona tiene frente a las necesidades y errores de los demás.
Nácher afirmó que, independientemente de las creencias religiosas, quienes se consideran católicos no deberían permanecer indiferentes cuando otra persona enfrenta una necesidad o comete un error.
"Si te llamas católico, no puedes mirar a otro lado. Ni cuando el otro tiene una necesidad, ni tampoco cuando el otro comete un error".
José Vicente Nácher, arzobispo de TegucigalpaEl monseñor explicó que la solidaridad no consiste únicamente en ayudar cuando alguien carece de un bien, sino también en prevenir aquello que pueda hacerle daño. A su criterio, el individualismo y el aislamiento debilitan a la sociedad, mientras que la unión permite trabajar por el bien común.
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Llamado a corregir y decir la verdad
Nácher también llamó a los creyentes a tener el valor de advertir a otras personas cuando se encuentran en una situación de riesgo, en lugar de guardar silencio para evitar conflictos.
"Callar para no molestar es lo más cómodo", señaló, al abordar el mensaje del profeta Ezequiel sobre la responsabilidad de advertir ante el mal.
En ese contexto, comparó a los creyentes con centinelas que deben cuidar a las personas, y advirtió que los riesgos para la sociedad no siempre provienen del exterior, sino que también pueden surgir desde dentro de la propia comunidad.
Asimismo, destacó la importancia de la responsabilidad individual y de la corrección fraterna, pero subrayó que todo debe hacerse teniendo como criterio fundamental la compasión.
El religioso llamó a reflexionar sobre lo que la sociedad hace o deja de hacer por los niños y niñas migrantes y reiteró que la responsabilidad hacia los demás debe traducirse en acciones concretas.
Finalmente, sostuvo que el amor al prójimo debe impulsar a los creyentes a asumir responsabilidad por el bienestar de los demás, siguiendo el ejemplo de Jesucristo.
