El 17 de septiembre por la noche, la rutina de Guillermo Pérez, un mototaxista cambió para siempre.

La lluvia caía con fuerza sobre Santa Rita de Copán y sus alrededores, cuando el hombre de la aldea El Chilar salió con un solo propósito: guardar la mototaxi que conducía cada día para sostener a su familia.

La quebrada cercana creció, pero aun así intentó cruzarla. En segundos, la corriente lo arrastró ante la impotencia de quienes supieron de su desaparición poco después.

“Llegó a la casa a tomar café y luego salió a guardar la mototaxi. Nos pidió que le tuviéramos cena al regresar, pero nunca volvió”, relató su hija con dolor al medio local Canal 20 Copán Ruinas.

La búsqueda desesperada del mototaxista

Desde la madrugada siguiente, el Cuerpo de Bomberos desplegó operativos en la zona.

Voluntarios y vecinos se unieron a la búsqueda en ríos y quebradas, con la esperanza de hallar con vida al mototaxista. Pero los días avanzaron y no había rastro de él.

El silencio solo se rompía con el rumor del agua crecida y la angustia de su familia, que esperó cualquier noticia. Tres días después, la confirmación llegó desde otro país: Guatemala.

El hallazgo en Guatemala

El sábado 20 de septiembre, habitantes de Camotán, en el departamento de Chiquimula, notaron un cuerpo tendido a la orilla del río Carpaja, en el sector conocido como Tishape.

Fueron ellos quienes alertaron a las autoridades al ver que aves de rapiña se acercaban al cadáver.

La confirmación fue devastadora: se trataba de Guillermo Pérez, el hondureño que desapareció en la quebrada de Copán.

Su cuerpo viajó kilómetros arrastrado por la corriente hasta terminar sin vida en un país vecino.

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Una víctima más de las lluvias

El caso de Pérez no fue un hecho aislado. En las últimas 72 horas de intensas lluvias, las autoridades hondureñas reportaron varias tragedias.

Juan José Reyes, jefe de alerta de Copeco, explicó que Guillermo era la primera víctima mortal confirmada en ese lapso.

El conteo de los Bomberos, sin embargo, reflejaba tres fallecidos, entre ellos el subcomisario póstumo de la Policía Nacional, Kevin Pérez, quien murió intentando rescatar a dos niños en otra zona del país.

En total, desde mayo hasta septiembre, al menos cinco personas han perdido la vida a causa de las lluvias en Honduras, un recordatorio de los riesgos permanentes que enfrentan las comunidades más expuestas.

Guillermo Pérez no fue solo una estadística en los reportes oficiales. Era padre, vecino y trabajador que cada día se ganaba la vida en su mototaxi, hasta que la fuerza implacable del agua se la arrebató.