Nadie tenía razones para desconfiar de quienes entraron, parecían clientes y se comportaron como clientes el tiempo suficiente para acercarse al grupo que celebraba un cumpleaños, sin que nadie imaginara que detrás de aquella apariencia comenzaría una masacre en San Pedro Sula.
Era la noche del 2 de marzo de 2013 y en el barrio Las Palmas había una celebración en marcha cuando los desconocidos cruzaron la puerta.
No llegaron con el rostro cubierto ni irrumpieron anunciando sus intenciones, según los reportes del caso, se hicieron pasar por clientes.
El engaño terminó cuando comenzó el ataque: dos personas murieron dentro del establecimiento y otras dos todavía alcanzaron a ser trasladadas a un centro asistencial.
Murieron poco después y el cumpleaños terminó en una masacre en San Pedro Sula con cuatro víctimas.
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La masacre y los muertos
Entre las víctimas se encontraba un hombre que según la Policía era miembro de seguridad de un autolote.
Apenas dos meses antes, el 28 de diciembre de 2012, asesinaron a Elio Castro Romero en la residencial San José de El Pedregal, en San Pedro Sula.
La relación laboral de una de las víctimas con aquel negocio colocó sobre la mesa un antecedente reciente, aunque nunca confirmaron que ambos crímenes estuvieran conectados.
Las víctimas fueron: Miguel Antonio Gómez Zepeda, Carlos Mauricio Castellanos Orellana, Osman Roldan Muñoz Espino, Gerson Eduardo Dubón Vásquez, todos en edades entre 21 y 25 años.

La entonces DNIC puso un rostro bajo sospecha
Después del crimen, la entonces Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC) avanzó en la búsqueda de los responsables.
La institución llegó a divulgar el retrato hablado de uno de los hombres señalado como supuesto participante en la muerte de las cuatro personas.
Para entonces, la investigación intentó reconstruir quiénes eran aquellos falsos clientes y por qué llegaron precisamente hasta el grupo que celebraba el cumpleaños.
Los expedientes de ese año documentaron atacantes que llegaron caminando, en motocicletas o camionetas, mientras algunos escondían el rostro o utilizaban indumentaria de apariencia policial.
En Las Palmas escogieron algo mucho menos llamativo, entrar como cualquiera.

Los falsos clientes que nadie vio venir
Aquella noche había un cumpleaños, un restaurante abierto y personas compartiendo como cualquier otro fin de semana en San Pedro Sula.
Entonces llegaron nuevos clientes o al menos eso parecían. El engaño les permitió cruzar la puerta y aproximarse sin levantar las sospechas .
Después del ataque ya nadie volvió a confundirlos con clientes, el 2 de marzo de 2013, aquella celebración terminó con cuatro personas muertas a una cuadra del penal sampedrano.
Lo más inquietante quedó en la forma en que comenzó todo: mientras adentro festejaban, quienes llevaban la muerte hasta aquella mesa entraron sin despertar sospechas.
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