Un estudio reciente publicado en Nature Sustainability revela que el narcotráfico en Centroamérica está provocando una alarmante deforestación y poniendo en peligro la biodiversidad, afectando tanto a las aves locales como a las migratorias.
"El tráfico de cocaína en Centroamérica está causando una grave deforestación y la destrucción del hábitat natural de las aves residentes y migratorias", según el estudio Intersección del tráfico de narco, la aplicación de la ley y la conservación de aves en las Américas, formulado por científicos de varias universidades estadounidenses.
“La deforestación representa una grave amenaza para las aves residentes y migratorias de América Central, la mitad de las cuales han disminuido desde 1970”, señala el informe publicado en Nature Sustainability.
El estudio
El estudio revela que, tras las incautaciones de cocaína y otras operaciones antinarcóticos, hubo un aumento masivo en la idoneidad de las cinco áreas forestales más importantes de América Central para la actividad del narcotráfico.
Entre las áreas más afectadas están el Bosque Maya en Guatemala, la Reserva Indio-Maíz en Nicaragua, Tortuguero en Costa Rica y La Mosquitia en Honduras.
"Como la deforestación causada por los narcos es un multiplicador de amenazas, la convergencia de áreas importantes para el tráfico de aves, bosques y narcotráfico representa una amenaza creíble para la conservación de la biodiversidad", subrayan los científicos.

La deforestación
El estudio explica que el contrabando de cocaína conduce a la deforestación por varias razones, incluyendo la construcción ilegal de carreteras y pistas de aterrizaje, la expansión de los pastos de ganado para lavar dinero y controlar territorio, así como el acaparamiento de tierras y la extracción de recursos en regiones remotas, incluidas áreas protegidas y tierras indígenas.
Además, la producción y el contrabando de cocaína están vinculados a la minería ilegal, que también tiene un impacto devastador en el medio ambiente.
La investigación también examina el impacto de estos cambios en las aves, como la curruca de mejillas doradas, una especie en peligro de extinción en Estados Unidos y en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Operativos hacen migrar a los narcos
Los científicos advierten que las estrategias convencionales basadas en incautaciones de cocaína agravan el problema al obligar a los traficantes a trasladar sus operaciones a nuevas áreas de alto valor ecológico.
Como alternativa, los investigadores sugieren trabajar con las comunidades indígenas en estos paisajes para ayudarles a disuadir a los traficantes de establecerse, y utilizar para ello la detección.
Los científicos han identificado patrones únicos de deforestación atribuibles al narcotráfico, descubriendo que entre el 15 % y el 30 % de la deforestación anual en Nicaragua, Honduras y Guatemala se debe exclusivamente al movimiento de cocaína.
