La muerte de seis hermanos, la mayoría menores de edad, en un incendio registrado en los bordos de San Pedro Sula, Cortés, volvió a poner sobre la mesa la vulnerabilidad en la que viven miles de niños hondureños y la ausencia de políticas públicas efectivas para garantizarles condiciones de vida dignas.

Ese fue el eje del debate desarrollado este jueves en el programa Frente a Frente, bajo la pregunta: ¿Cuántos niños en Honduras viven hoy en condiciones similares a las de los bordos y qué está haciendo el Estado para protegerlos antes de que ocurra otra tragedia?

Los invitados fueron la secretaria de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf), Ada Mejía; el director ejecutivo de la Red Coiproden, Wilmer Vásquez; y la directora del ministerio cristiano Red Viva, María Luna, quienes analizaron las causas estructurales detrás de este tipo de tragedias.

INVITADOS DE FRENTE A FRENTE
Los invitados de Frente a Frente fueron Ada Mejía, Wilmer Vásquez y María Luna. -Foto: Frente a Frente

"Más de un millón de niños viven en condiciones indignas"

Durante el foro, la titular de la Senaf, Ada Mejía, reconoció la magnitud del problema al señalar que más de un millón de niños en Honduras viven en condiciones que no son dignas.

La funcionaria explicó que la institución trabaja junto a organismos cooperantes para fortalecer las acciones preventivas.

"Estamos apoyando y acompañando a cooperantes que nos ayudan a fortalecer nuestras instituciones en la prevención", expresó.

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Abandono de la clase política

Uno de los pronunciamientos más contundentes fue el del director ejecutivo de la Red Coiproden, Wilmer Vásquez, quien aseguró que la muerte de los seis hermanos es consecuencia de problemas estructurales que durante años no han sido atendidos por los distintos gobiernos.

"Lo sucedido con los seis hermanos es una evidencia de la vulnerabilidad estructural que vivimos en el país y, sobre todo, la ausencia de una verdadera planificación urbana. Esto es el reflejo de la enorme desigualdad social que vivimos en el país", manifestó.

Vásquez lamentó que, a su criterio, la niñez nunca ha sido una prioridad para la clase política hondureña.

"Esto demuestra que no ha sido un verdadero interés de la clase política. Lamentablemente lo que podemos ver es que el acceso al Gobierno no siempre es para cumplir los planes de gobierno o las propuestas de campaña, sino para satisfacer necesidades e intereses personales", cuestionó.

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Asimismo, criticó que el compromiso con la niñez no se refleje en el presupuesto nacional.

"La única forma de demostrar que hay un compromiso con la niñez es aprobando presupuestos públicos con enfoque de derechos", afirmó.

El representante de Coiproden también sostuvo que el incendio dejó en evidencia la falta de protección estatal para las familias que viven en condiciones de extrema vulnerabilidad.

"Este incendio evidencia la desprotección estatal. Es la ausencia de seguridad pública; no hay seguridad", expresó.

"Son tragedias que se pueden evitar"

Por su parte, María Luna, directora del ministerio cristiano Red Viva, aseguró que el incendio no debe verse como un hecho aislado, sino como el resultado de décadas de pobreza, desigualdad y falta de oportunidades.

"Son tragedias que se pueden evitar. No deberían ser las condiciones en las que los niños hondureños deberían crecer. Merecen vivir en condiciones dignas", manifestó.

La defensora de la niñez pidió que el caso no se reduzca a una discusión política, sino que motive acciones concretas para proteger a miles de familias que viven en situaciones similares.

"Más allá de convertirlo en una discusión política, debe llamarnos a todos los sectores sobre la vulnerabilidad en la que viven miles de familias", indicó.

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Agregó que "mientras tenemos gente viviendo en casas con picaportes bañados en oro, tenemos a otras viviendo en los bordos sin nada. Vivimos en una de las naciones más desiguales del planeta".

Además, lanzó fuertes críticas hacia la clase política al señalar que no existe interés en combatir la pobreza estructural.

"A la clase política no le interesa tener gente pensante, gente estudiada, con pensamiento crítico. Necesitan personas que sobrevivan con 50 lempiras y una burrita. Vivimos en una pobreza estructural", afirmó.

La directora de Red Viva también aseguró que la corrupción y la falta de voluntad política han impedido mejorar las condiciones de vida de miles de familias.

Finalmente, señaló que el hecho de que la vivienda permaneciera cerrada con candado refleja el nivel de inseguridad que enfrentan estas comunidades.

"En primera instancia está la pobreza, pero luego está el temor. Con la intención de proteger a su familia cerraron la vivienda con candado", dijo, al tiempo que cuestionó la falta de proyectos estatales dirigidos a garantizar la protección integral de la niñez.

Las intervenciones de los invitados coincidieron en un mismo punto: la tragedia que acabó con la vida de los seis hermanos no fue un accidente aislado, sino el reflejo de una deuda histórica del Estado con la niñez hondureña, especialmente con quienes sobreviven en condiciones de extrema pobreza.

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