El exjefe del Estado Mayor Conjunto, general (r) Romeo Vásquez Velásquez, se pronunció este domingo tras su captura, rechazando las acusaciones en su contra y denunciando persecución política, en Tegucigalpa, capital hondureña.
En un mensaje contundente, aseguró: "¡No lograrán callarme! Nunca di una orden de atentar contra ningún hondureño".
Vásquez, quien fue detenido por las autoridades, enfrenta cargos junto a otros dos exoficiales por el asesinato de Isy Obed Murillo, ocurrido durante el golpe de Estado de 2009.
En ese sentido, el exjefe militar ha sido una figura controvertida por su papel durante el golpe.
El militar en retiro agregó que desde hace meses, ha venido denunciando lo que considera un intento del "Gobierno Comunista" de silenciarlo a cualquier costo.
En diversas declaraciones, el exmilitar afirmó que las acusaciones en su contra son parte de un proceso político y de represalia por su postura en temas relacionados con el golpe de estado.
Las autoridades hondureñas han solicitado que se lleve a cabo una investigación exhaustiva sobre el caso de Murillo, un joven asesinado durante las protestas durante el Golpe de Estado en el año 2009.
De momento, los tres ciudadanos permanecen capturados por la Dirección Policial Anti Maras y Padillas Contra el Crimen Organizado (Dipampco), y próximamente estarán llegando a los Juzgados en La Granja para la audiencia de declaración de imputado.
La noticia, fue confirmada la mañana de este domingo por el titular de la Secretaria de Seguridad, Gustavo Sánchez.
Requerimiento fiscal
La Fiscalía presentó un requerimiento fiscal contra Romeo Vásquez Velásquez, Venancio Cervantes, exsubjefe del Estado Mayor Conjunto y Carlos Roberto Puerto, excomandante del Comando de Operaciones Especiales.
A los tres ciudadanos se les supone responsables de los delitos de homicidio y lesiones graves contra Isy Obed Murillo y Alex Roberto Zavala, manifestantes en contra del golpe, que permanecían en el Aeropuerto Internacional Toncontín.
En el caso de Isy Obed Murillo perdió la vida tras recibir un impacto de arma de fuego en la cabeza, durante una protesta en Tegucigalpa.
