La Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) atraviesa un momento crítico en su planificación financiera debido al retraso sistemático en el desembolso de sus asignaciones presupuestarias.
La Rectoría de la máxima casa de estudios, liderada por Odir Fernández, hizo un firme llamado a la Secretaría de Finanzas para que haga efectivas las transferencias correspondientes al presente año, las cuales ya acumulan una deuda millonaria que pone en jaque la operatividad y expansión de la institución.
A la abultada mora fiscal se suma la incertidumbre respecto a los fondos prometidos por el Poder Legislativo a través del remate de la aeronave ejecutiva del Estado, una partida destinada por ley a la infraestructura académica que hasta la fecha continúa sin materializarse.

La venta del avión presidencial: una promesa en el aire
Uno de los puntos de mayor tensión radica en el cumplimiento del decreto legislativo que estipulaba que un porcentaje de los ingresos obtenidos por la venta del avión presidencial se destinaría directamente a la ampliación de los centros regionales universitarios.
Pese a que los proyectos de infraestructura están listos para ejecutarse, la falta de liquidez mantiene congeladas las obras.
Fernández señaló que ha intentado establecer un canal de comunicación directo con el secretario de Finanzas, Emilio Hércules, sin obtener respuesta hasta el momento.
La principal inquietud reside en que la normativa aprobada no definió un porcentaje exacto de los fondos, dejando en la indefinición el monto real que le corresponde a la academia para la cobertura educativa en el interior del país.
"Hay un decreto legislativo que establece que una vez vendido el avión presidencial, una parte será destinado para el tema de lo que son la ampliación de los centros regionales... El decreto no decía un porcentaje, no manifestaba un porcentaje, solo decía 'va una parte para la universidad', pero no establecía condiciones ni porcentajes", precisó el rector.
Un boquete presupuestario de 1,440 millones de lempiras
El mayor impacto en las arcas universitarias proviene del acumulado no transferido en lo que va del año, una cifra que asciende a 1,440 millones de lempiras.
Esta retención no solo ahoga la programación institucional, sino que contradice las exigencias del propio Gobierno central en cuanto a la rendición de cuentas y la ejecución eficiente de los recursos públicos.
Desde la rectoría advierten que resulta técnicamente inviable cumplir con las metas de ejecución al cierre del ejercicio fiscal si los fondos son retenidos hasta el último minuto.
Para procesar ese volumen de capital a marchas forzadas, la universidad tendría que erogar montos desproporcionados por día, una dinámica operativamente imposible que perjudica la transparencia del gasto.
"De este año nos deben 1,440 millones de todo lo que va hasta este año... para poder ejecutar 1,440 millones tendría que estar entonces ejecutando aproximadamente 40 millones diarios y eso es materialmente imposible", recriminó Odir Fernández.
"La educación superior no puede morir": la apelación al Ejecutivo
Frente a este escenario de asfixia económica, la máxima autoridad universitaria remarcó la diferencia entre el crecimiento de la educación superior y el paulatino deterioro que sufre el sistema de educación básica y prebásica en el país.
Con una matrícula que supera los 80,000 estudiantes, una gobernabilidad institucional restablecida y la apertura de nuevas carreras, la UNAH defiende que sus resultados justifican el cumplimiento prioritario de las obligaciones estatales.
El llamado final trasciende las negociaciones políticas y se ubica en el terreno de la responsabilidad pública: la educación superior requiere sus recursos de manera urgente para no detener la formación académica nacional.
"Hoy la educación superior no está como se está muriendo la educación básica y prebásica... hoy nosotros estamos en condiciones completamente diferentes. Por favor, cumplan los compromisos en las transferencias que hoy son una necesidad para la universidad", puntualizó el rector
