Hoy basta escuchar catracho para pensar en Honduras, la palabra aparece en canciones, conversaciones, negocios, estadios y entre hondureños que viven lejos de su país.

Pero el nombre no nació como una forma oficial de llamar a quienes nacieron en Honduras y tampoco surgió dentro de las fronteras hondureñas.

Su historia conduce a Nicaragua, a mediados del siglo XIX, cuando Centroamérica enfrentó una guerra que dejó una inesperada huella en la identidad hondureña.

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Catracho, pero antes estuvieron los Xatruch

En el centro de la historia aparece Florencio Xatruch Villagra, militar hondureño nacido en San Antonio de Oriente en 1811.

Xatruch desarrolló buena parte de su carrera militar entre Honduras, Nicaragua y El Salvador, en una Centroamérica marcada por guerras y constantes disputas políticas.

Pero uno de los momentos decisivos de su trayectoria llegó entre 1856 y 1857, en esos años, los países centroamericanos se organizaron para combatir a las fuerzas del estadounidense William Walker, que consiguió hacerse del poder en Nicaragua.

Honduras también envió hombres a esa lucha, Xatruch comandó el destacamento hondureño que marchó hacia territorio nicaragüense.

Así llegó a ocupar una posición importante dentro del Ejército Aliado Centroamericano.

Aquellos soldados llevaban consigo algo que terminaría sobreviviendo a la propia guerra: el apellido de su comandante.

Florencio Xatruch

Los hondureños recibieron otro nombre

El Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH) recoge una explicación directa sobre lo ocurrido.

Los soldados hondureños bajo el mando de Xatruch los reconoció la población nicaragüense y comenzaron a ser llamados “xatruchos”.

Era una manera de identificarlos con el general que los comandaba, la palabra no quedó congelada.

Con el paso del tiempo sufrió una transformación fonética hasta derivar en “catrachos”, según la documentación histórica publicada por el IHAH.

Así, un término relacionado inicialmente con aquellos combatientes terminó extendiéndose para identificar a los hondureños.

Un apellido detrás de una identidad

El cambio parece pequeño cuando se mira escrito: Xatruch, xatruchos, catrachos.

Su alcance, sin embargo, terminó siendo enorme, el propio IHAH explica que el apelativo nacido alrededor de aquellos soldados pasó a utilizarse para los nacionales de Honduras en los países vecinos y posteriormente más allá de Centroamérica.

La Secretaría de Educación también incorpora esta explicación en sus materiales educativos y relaciona directamente el nombre de Florencio Xatruch con el uso de catrachos y catrachas para referirse a los hondureños.

La palabra sobrevivió incluso cuando desaparecieron las circunstancias históricas que la originaron.

Lo que cuenta la historia

¿Catracho es realmente nuestro gentilicio?

El gentilicio de quien nace en Honduras es hondureño o hondureña. Catracho funciona como una denominación popular y coloquial que adquirió un fuerte sentido de identidad nacional.

Eso explica por qué ambos términos conviven sin significar exactamente lo mismo.

En un documento oficial aparecerá la nacionalidad hondureña. En una conversación, una celebración deportiva o entre comunidades migrantes puede aparecer otra palabra cargada de pertenencia: catracho.

Incluso investigaciones académicas contemporáneas utilizan “catrachos” y “catrachas”.

Esos términos son coloquiales de hondureños y hondureñas al estudiar comunidades procedentes de Honduras.

La guerra terminó, el nombre sobrevivió

William Walker terminó derrotado en Nicaragua en 1857, pero la historia de Xatruch continuó.

El militar hondureño ocupó posteriormente importantes cargos políticos y militares y pasó buena parte de sus últimos años en Nicaragua.

Murió en Managua en 1893 y su apellido, sin embargo, tomó un camino que probablemente ningún nombramiento militar podía anticipar.

Dejó de pertenecer únicamente a un hombre. Primero sirvió para identificar a los soldados que marchaban bajo su mando.

Después cambió al pasar de boca en boca y terminó convertido en una palabra asociada a millones de hondureños.

Por eso, cuando alguien dice catracho o catracha, detrás de esas pocas letras permanece una historia que comenzó lejos de Honduras.

Nos pusieron el nombre afuera y más de siglo y medio después, Honduras lo hizo suyo.

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