Un video publicado en TikTok por el usuario 'De viaje con Seoan' ha despertado la curiosidad de varias personas dentro y fuera de Honduras.
En él, el creador de contenido muestra un campo de fútbol rural en el que, según habitantes del lugar, se esconden vetas de oro bajo la superficie.
El campo está ubicado en la comunidad de San José de Tarros, en el municipio de Nueva Frontera, departamento de Santa Bárbara, una zona reconocida por su riqueza minera y ríos que arrastran partículas de oro.
Según relata Seoane en su video, este campo no es como cualquier otro: "Este es el campo que está sentado sobre oro en Honduras", afirma mientras camina sobre el terreno de juego.
Explica que, en el pasado, una empresa minera se interesó en explotar el subsuelo de la zona y ofreció construir un estadio moderno a cambio de poder extraer el oro. Sin embargo, los líderes comunitarios decidieron rechazar la propuesta.

"Preferimos que el campo se quede así", fue la respuesta de los líderes en su momento, priorizando el valor comunitario del espacio por encima de cualquier interés económico. Desde entonces, la extracción de oro en esa área está prohibida.
Aunque no existen registros oficiales que confirmen estudios geológicos profundos en ese punto específico, la presencia de oro en el municipio de Nueva Frontera sí ha sido documentada, y la zona ha sido históricamente aprovechada para la minería artesanal.
Varias comunidades cercanas dependen de la pequeña minería como fuente de ingresos, lo que da fuerza al relato.
Hoy, ese campo de tierra rodeado de montañas y vegetación, no solo es un lugar donde se juega fútbol: es también un símbolo de resistencia comunitaria y orgullo local.
Oro en Nueva Frontera, Santa Bárbara
El municipio de Nueva Frontera ha sido escenario de actividades mineras, especialmente enfocadas en la extracción de oro. Comunidades como San José de Tarros son reconocidas por la presencia de este metal precioso en los ríos locales, como el Bobo, Chiquila y Tarros.
En noviembre de 2018, la comunidad ratificó su decisión de declararse territorio libre de proyectos extractivos.
En un cabildo abierto, los habitantes expresaron su rechazo a la explotación minera y la deforestación, preocupados por la degradación ambiental y la afectación a las fuentes de agua.
