La directora del Observatorio de la Violencia de la UNAH (OV-UNAH) advirtió este domingo un alarmante aumento de crímenes de mujeres y de víctimas por muertes múltiples.
Son 112 mujeres las que han caído a manos de sus verdugos, muchos de ellos son personas del entorno cercano, mientras que las víctimas por masacres o "muertes múltiples", como las denominan las autoridades, son 64.
"El año pasado 14 fueron las escenas (de muertes múltiples) en el mismo período. Es decir, cuatro más este año (18); y 49 víctimas, 15 víctimas más en el presente año", acotó Ayestas.
Honduras "naturaliza" la violencia: mujeres entre las principales víctimas
La académica señala que se está normalizando la violencia mientras las mujeres están siendo víctimas a falta de estrategias que frenen los crímenes con saña en el país.
"El problema de Honduras es que hemos naturalizado esta violencia. Creemos que es natural y normal que la gente se mate", cuestionó Ayestas.
Aunque se ha reportado una leve disminución en los homicidios, la percepción ciudadana de inseguridad permanece alta y la violencia estructural, especialmente la ejercida contra mujeres, continúa sin freno.
"En Honduras, a pesar de que se ha disminuido ese número de muertes violentas, la sensación de inseguridad no se disminuye. La gente piensa o la población que en un 89 o 90% de el país es inseguro y lo sigue estando", agregó la experta.
Ayestas subraya que muchas de las víctimas son asesinadas por personas cercanas, en su propio entorno familiar o comunitario.
Además, recuerda que la respuesta institucional ha sido insuficiente, y que se requiere mayor inversión en investigación criminal y articulación entre instituciones del Estado.
Al mismo tiempo, agregó que: "De nada sirve que digamos que hemos disminuido la violencia si no hemos reducido la impunidad. Porque muchos castigos quedan sin condena, sin investigación, sin que las familias sepan qué pasó en la pérdida de la vida de un familiar para estar en paz sabiendo quién lo hizo y por qué lo mataron".
OV pide al Estado intervenir
La falta de respuesta efectiva del Estado, la debilidad institucional y la expansión del crimen organizado, sumado a una cultura que normaliza la violencia, continúan dejando secuelas irreparables en cientos de familias hondureñas.
"Es el Estado que debe cuidar su integridad territorial para que ni por aire, ni por tierra, ni por mar entren las drogas, entren armas. Y eso tiene una responsabilidad de las fuerzas armadas y ya en tierra es la Policía Nacional", expresó Ayestas.
Ante esta situación sugiere al Estado que las agencias, las instituciones, las secretarías compartan información, desarrollen estrategias para trabajar de manera conjunta para combatir tanta violencia.
"Porque los delincuentes, porque el narcotráfico, o porque -más amplio-, la narcoactividad, las bandas criminales, las maras y las pandilla y los narcotraficantes no actúan por sí", indicó.
Según Ayestas, "las estrategias deben estar diferenciadas, porque hay años que disminuye la violencia, pero matan más mujeres. Y ahí es donde está el problema".
Además del llamado urgente a frenar los crímenes violentos contra las mujeres, Ayestas advirtió que las formas en que son asesinadas revelan un nivel alarmante de crueldad, ensañamiento y deshumanización.
Por ello, insistió en que la prevención de la violencia debe ir más allá del ámbito policial y judicial.
Es necesario integrar a otras instituciones del Estado, como la Secretaría de Salud y la Secretaría de Educación, así como a las iglesias y organizaciones comunitarias, que pueden tener contacto directo con las poblaciones más vulnerables.
Estas instancias tienen un rol clave en detectar y atender los efectos de la violencia, como las lesiones físicas y psicológicas, y pueden ayudar a construir redes de apoyo que prevengan nuevos hechos.
Matan a otra mujer a balazos y machetazos
Un ejemplo de ese entorno violento en que viven y mueren las mujeres es el de Minerva Pérez, quien había viajado a visitar a su madre. Ella fue asesinada de varios balazos y machetazos por su excompañero de hogar en la comunidad de Tejutales, en el municipio de San Luis, Santa Bárbara.
Según información preliminar, la mujer viajó desde San Pedro Sula hasta el occidente del país, sin embargo el atacante interceptó a la víctima y le habría dicho antes de dispararle en repetidas ocasiones: "Así te quería encontrar, este es tu último día".
Tras los disparos, el hombre también la agredió con un machete, ocasionándole graves heridas en su cuerpo y su muerte instantánea.
Aunque las circunstancias del crimen aún están bajo investigación, hasta el momento no se reportan capturas relacionadas con el hecho.
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