Un fenómeno delictivo inusual pero peligroso mantiene en alerta a las autoridades de seguridad y defensores de derechos humanos en el país. La Dirección Policial de Investigaciones (DPI) confirmó que Honduras registra ocho casos de autosecuestros o secuestros fingidos en lo que va del año 2026.

De acuerdo con los reportes oficiales, la Unidad Nacional Antisecuestro (UNAS) detectó la mayor incidencia en el departamento de Cortés.

Específicamente en San Pedro Sula y sus zonas aledañas del norte del país, los investigadores descubrieron al menos tres de estos incidentes recientes.

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El impacto logístico en la Unidad Antisecuestros

Cada vez que ingresa una denuncia de privación de libertad, la Policía Nacional despliega equipos especializados y recursos técnicos de forma inmediata.

Según las autpridades, descubrir que se trata de un engaño genera malestar institucional debido al desvío innecesario de logística estatal en perjuicio de verdaderas emergencias.

La subinspectora Jocelyn Mairena, portavoz de la DPI, detalló cómo operan estas redes de mentiras.

"A cada denuncia se le da respuesta con inmediatez por el equipo especializado de la Unidad Nacional Antisecuestro. Sin embargo, en ocho casos de este 2026, las investigaciones establecen que las denuncias corresponden a autosecuestros fingidos donde las supuestas víctimas planificaron los hechos", precisó Mairena.

¿Por qué los hondureños fingen su propio secuestro?

Las autoridades y analistas identifican dos detonantes principales detrás de los autosecuestros: la crisis económica y la inestabilidad emocional.

El presidente del Comité para la Defensa de los Derechos Humanos en Honduras (Codeh), Hugo Maldonado, explicó el trasfondo de esta problemática social.

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"Siento que esto es producto de la crisis emocional y económica que vive el pueblo hondureño. El autosecuestro forma parte de esa crisis", afirmó Maldonado.

El titular del Codeh añadió que los involucrados usan la exigencia de un rescate financiero como una vía de escape ante entornos familiares hostiles.

Asimismo, la DPI detectó que algunos implicados planifican estos falsos delitos para obtener dinero rápido de sus propios familiares y costear rutas migratorias hacia Estados Unidos.

Cárcel y multas: las consecuencias legales de simular un delito

Así las cosas, fingir un secuestro en territorio hondureño no es una simple travesura familiar, pues constituye un delito tipificado en la legislación del país.

Quienes orquestan estas simulaciones enfrentan requerimientos fiscales directos por parte del Ministerio Público.

Específicamente, el marco jurídico nacional castiga penal y económicamente a los responsables de activar falsas alarmas que saturen los cuerpos policiales.

¿Qué dice el artículo 529 del Código Penal de Honduras?

El marco legal del engaño se encuentra estrictamente regulado en el artículo 529 del Código Penal, bajo la figura de "Simulación de infracción inexistente".

El artículo reza textualmente:

Quien simula ser responsable o víctima de una infracción penal o denuncia una inexistente, provocando actuaciones procesales ante funcionario público (...) debe ser castigado con la pena de prisión de seis (6) meses a dos (2) años y multa de cien (100) a trescientos (300) días.

Por lo tanto, además de arriesgarse a perder la libertad en un centro penitenciario, los infractores reciben multas en días que los obligan a resarcir el daño económico causado al Estado.

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