Una llamada basta. Del otro lado del auricular alguien asegura pertenecer a una estructura criminal, conoce cómo intimidar y exige dinero. La víctima escucha la palabra extorsión, siente que está frente a una pandilla y el miedo hace el resto.

Pero detrás de buena parte de esas amenazas podría no estar la estructura criminal que dice estar cobrando.

La División Anti-Extorsión y Asociaciones Terroristas (DAET) asegura que alrededor del 80 % de las denuncias por extorsión que recibe corresponde a escenarios de manipulación.

Mientras únicamente un 20 % se clasifica como de riesgo y requiere una intervención policial.

El dato cambia la lectura de un delito que durante años golpea a comerciantes, transportistas y familias hondureñas-

Si ocho de cada diez casos que se denuncia responden a manipulación, ¿quién utiliza el nombre y el miedo que provocan las estructuras criminales para conseguir dinero?

Jorge Molina, director de la DAET, sostiene que hay personas que aprovechan las comunicaciones para hacerse pasar por integrantes de pandillas y presionar a sus víctimas.

“Del 100 por ciento de las extorsiones, el 20 por ciento son de riesgo. Hay un 80 por ciento de extorsión que es manipulación, personas que aprovechándose de la comunicación se hacen pasar por estructuras e intentan manipular”, explicó.

De interés: El enemigo iba al volante: 'Brócoli' extorsionaba a sus compañeros

Extorsión sin pandilla: usan el miedo como arma

El mecanismo tiene un ingrediente poderoso: la reputación criminal de las estructuras que operan en Honduras.

Según la explicación de Molina, los responsables no necesariamente necesitan controlar un territorio ni formar parte de una pandilla.

Les basta presentarse como integrantes de una organización criminal y conseguir que la víctima crea que detrás de la llamada existe una amenaza capaz de cumplirse.

La DAET sostiene que algo similar ocurre con llamadas dirigidas a negocios ubicados en sectores como los bulevares Suyapa y Morazán, en Tegucigalpa.

Molina aseguró que muchas corresponden a intentos de manipulación porque, según los análisis, esas zonas no son áreas habituales de operación de los grupos criminales que los supuestos extorsionadores dicen representar.

La recomendación de la institución es denunciar y permitir que los investigadores determinen si detrás de la amenaza existe una estructura con capacidad real para atacar o si se trata de alguien que intenta aprovecharse del temor de la víctima.

Lo dijo Jorge Molina

El señalamiento que sacude al transporte

Pero el planteamiento de la DAET se vuelve más polémico cuando llega al transporte público, uno de los sectores históricamente más golpeados por la extorsión en Honduras.

Molina reconoció que transportistas y conductores son vulnerables, pero aseguró que apenas un 20 % de los casos reportados sería real, mientras que el restante 80 % correspondería a escenarios de manipulación.

Y fue más lejos, porque de acuerdo al funcionario, parte de esos escenarios se generan internamente con el propósito de obtener algún beneficio.

La afirmación coloca bajo una nueva lupa las denuncias surgidas desde un sector que reporta amenazas, cobros, paralizaciones y ataques relacionados con la extorsión.

Molina no detalló, cuántos casos permiten comprobar esa práctica, quiénes estarían detrás de ella ni la metodología utilizada por la DAET para establecer que ocho de cada diez corresponden a manipulación.

El 20 % que sí enciende las alarmas

Que la mayoría se clasifique como manipulación, tampoco significa que una amenaza deba ignorarse.

El otro 20 % corresponde a situaciones consideradas de riesgo, en las que los protocolos policiales determinan la necesidad de intervención.

Durante la última semana, se reportó la captura de 30 personas por diferentes delitos, incluidos casos relacionados con extorsión.

operativos
La DAET mantiene operativos contra la extorsión en varias ciudades. Foto: DAET.

Modernizar los buses también entra en la estrategia

La DAET también apuesta por cambios dentro del sistema de transporte para cerrar espacios que facilitan la extorsión.

Hay una propuesta que presentó la asociación de transportistas que contempla la incorporación de nuevas unidades, pagos electrónicos y contratación formal de conductores.

A criterio del jefe policial, esas medidas no serían únicamente una modernización del servicio, sino también una política de seguridad capaz de reducir las condiciones que favorecen los cobros extorsivos.

El dato del 80 %, sin embargo, deja una fotografía más compleja: detrás de una llamada puede existir una estructura criminal, pero también alguien que usa su nombre como disfraz.

El miedo es real para quien recibe la amenaza. Lo que la DAET pone ahora en duda es quién está realmente detrás de ella.

Lea también: L500 mil al mes: la maquinaria que 'Venenoso' y 'El Rocolita' movían