La llamada llega sin previo aviso. Del otro lado del auricular, una voz dice saber dónde vive la víctima, menciona el nombre de un familiar y exige dinero de inmediato. El miedo hace el resto.
Así comienza, en muchos casos, una supuesta extorsión que termina siendo una estafa.
Según la Dirección Anti Extorsión y Asociaciones Terroristas (DAET), en la mayoría de los casos esa supuesta extorsión no proviene de una pandilla, sino de un estafador que aprendió a convertir la información personal en un negocio.
Las cifras revelan un fenómeno que cambia el rostro del delito. Solo durante junio, la DAET recibió 62 denuncias relacionadas con extorsión en el Distrito Central.
Sin embargo, ocho de cada diez terminaron siendo intentos de fraude mediante llamadas telefónicas y apenas dos de cada diez correspondían a amenazas reales ejecutadas por estructuras criminales.
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Extorsión telefónica: así convierten tus redes sociales en un arma
La estrategia es sencilla, pero efectiva, los delincuentes buscan información en perfiles públicos de redes sociales, fotografías, listas de contactos o datos personales que las propias víctimas comparten en internet.
Con esos elementos construyen un relato creíble para sembrar miedo y presionar a quien recibe la llamada.
No necesitan pertenecer a una organización criminal ni vigilar físicamente a la víctima.
Les basta con conocer nombres, lugares de trabajo, familiares o rutinas para convencer a quien está del otro lado del teléfono de que la amenaza es real.
La DAET advirtió que estos grupos oportunistas buscan una reacción inmediata: que la víctima transfiera dinero antes de verificar la información o denunciar el hecho.

El delito que golpea al transporte
Aunque el auge de las estafas preocupa a las autoridades, el problema de la extorsión real continúa presente.
El 20% de las denuncias sí corresponde a estructuras criminales activas, principalmente aquellas que amenazan al transporte urbano.
Por esa razón, la DAET mantiene operaciones permanentes en sectores como la colonia Kennedy y la Ulloa, donde busca reforzar la seguridad para conductores y pasajeros.
Como parte de esa estrategia también impulsa un censo del sector transporte junto con Transporte Terrestre y la Dirección Nacional de Vialidad y Transporte,.
Así aseguran que identificarán a quienes laboran en las unidades y cerrar espacios a personas vinculadas con redes delictivas.

Capturas, depuración y tecnología para enfrentar el delito
Durante junio, la DAET reportó la captura de 31 personas relacionadas con casos de extorsión o que tenían órdenes judiciales pendientes.
Entre los detenidos figuran ayudantes de bus y personas vinculadas al transporte, un dato que refuerza la necesidad de depurar el sector.
Mientras las estafas telefónicas se multiplican y las estructuras de extorsión siguen activas en las calles, la DAET intenta ponerse al día.
La unidad comenzó a reforzar su personal y a incorporar herramientas tecnológicas con la apuesta de identificar más rápido a los responsables.
De esta manera aseguran que buscan reducir el margen de acción de los grupos criminales.
La advertencia de la DAET deja un mensaje claro: no toda llamada amenazante proviene de una pandilla, pero todas buscan el mismo objetivo, aprovecharse del miedo.
Por eso, antes de depositar dinero o actuar bajo presión, las autoridades insisten en cortar la comunicación, verificar la información y denunciar.
Hoy, el mayor aliado de estos estafadores no es la violencia, sino el pánico que logran sembrar desde un teléfono.
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