Hay una cifra que retrata la transformación del paisaje de Olancho: 500 mil hectáreas de cobertura arbórea perdidas entre 2001 y 2025.

Es la mayor pérdida registrada entre los 18 departamentos de Honduras y el dato revela algo más inquietante.

Aunque los incendios forestales acaparan la atención, la agricultura permanente es el principal factor que se asocia a la pérdida de árboles en el departamento.

La información procede de la plataforma de monitoreo satelital Global Nature Watch, que documenta una pérdida acumulada de 1.5 millones de hectáreas de cobertura arbórea en Honduras durante ese período.

Olancho concentra aproximadamente una tercera parte de esa pérdida nacional, una proporción que permite dimensionar la transformación de su territorio durante los últimos 25 años.

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Catacamas concentra la mayor pérdida de árboles en Olancho

Dentro de Olancho, la pérdida de árboles no se distribuye de manera uniforme, hay dos municipios concentran el 62 % de la superficie afectada.

Catacamas encabeza los registros con aproximadamente 210 mil hectáreas de cobertura arbórea perdidas, seguido de Dulce Nombre de Culmí, con 99 mil hectáreas.

Gualaco aparece con 38 mil hectáreas, San Esteban con 37 mil y Juticalpa con 19 mil, según los registros acumulados entre 2001 y 2025.

la deforestación
Elementos de la Policía Militar recorren una zona boscosa de Olancho, departamento que encabeza la pérdida de cobertura arbórea en Honduras durante los últimos 25 años. Foto: Sedena.

La agricultura supera ampliamente a los incendios forestales

Uno de los hallazgos más relevantes del monitoreo se relaciona con las actividades que explican la pérdida de cobertura arbórea.

En Olancho, la plataforma asocia aproximadamente 470 mil hectáreas perdidas con la agricultura permanente, una categoría que incluye la conversión de terrenos para usos agrícolas sostenidos.

En contraste, los incendios forestales aparecen vinculados con unas 12 mil hectáreas y la agricultura itinerante con aproximadamente 9,300 hectáreas.

La explotación forestal aparece con 1,700 hectáreas, mientras que otras perturbaciones naturales representan 2,100 hectáreas.

Esta distribución muestra que la pérdida de árboles en Honduras no se explica únicamente por los incendios durante la temporada seca.

En Olancho, el cambio permanente del uso del suelo tiene un peso mucho mayor dentro de los registros históricos.

Se estima que el 95 % de la pérdida de cobertura arbórea del departamento ocurrió en zonas donde los factores dominantes estuvieron asociados con procesos de deforestación.

Tres departamentos concentran el 60 % de la pérdida nacional

Olancho no es el único territorio donde los registros satelitales muestran una reducción considerable de cobertura arbórea.

Colón y Gracias a Dios acumulan unas 210 mil hectáreas perdidas cada uno entre 2001 y 2025.

En conjunto, los tres departamentos concentran alrededor del 60 % de la pérdida de cobertura arbórea registrada en Honduras durante esos 25 años.

Yoro tiene 110 mil hectáreas, seguido de Santa Bárbara, con aproximadamente 73 mil hectáreas.

El desafío para la conservación forestal, está en regiones donde coinciden actividades productivas, asentamientos humanos y áreas de importancia ambiental.

Catacamas, Olancho
Una extensa zona de Catacamas, Olancho, muestra los efectos de la pérdida de vegetación. El municipio acumula unas 210 mil hectáreas de cobertura arbórea perdidas desde 2001. Foto: Sedena.

La pérdida de árboles en Honduras plantea un desafío de conservación

La presión sobre la cobertura arbórea tiene implicaciones que van más allá de la desaparición de árboles.

Los bosques intervienen en la regulación del agua, la protección de los suelos, la conservación de la biodiversidad y el almacenamiento de carbono.

Su transformación altera esas funciones, aunque no se cuantifica directamente cuánto han cambiado en cada municipio de Olancho.

Un informe del Wilson Center sobre resiliencia climática y gobernanza en Centroamérica, publicado en 2024, identificó una combinación de factores detrás de la deforestación en Olancho y La Mosquitia.

Entre ellos menciona la expansión ganadera, la tala ilegal, el acaparamiento de tierras, actividades vinculadas al narcotráfico y los incendios forestales.

El documento plantea que la complejidad de estos factores requiere una respuesta integral.

Olancho llega a 2026 con un registro acumulado de medio millón de hectáreas de cobertura arbórea perdidas.

El dato no demuestra cuánto bosque podrá recuperarse con el tiempo, si se reforesta la zona.

Pero sí deja al descubierto la dimensión del desafío que enfrenta Honduras para conservar el bosque que queda.

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